Manifestantes favorables a Trump irrumpen en el Congreso de EE.UU.

En una acción sin precedentes, manifestantes leales al presidente estadounidense, Donald Trump, y aupados por este, derribaron el 6 de enero vallas de seguridad para acceder al Capitolio, y detuvieron el escrutinio en el Congreso de los sufragios emitidos por el Colegio Electoral para confirmar la victoria del presidente electo, Joseph Biden.

Sin embargo, los legisladores volvieron a reunirse y en horas de la madrugada del 7 de enero pudieron concluir la reunión, en la cual finalmente certificaron la victoria del político demócrata.

Los disturbios tuvieron lugar alrededor de las 14:15, hora local, del miércoles, mientras la Cámara y el Senado debatían una propuesta patrocinada por un grupo de republicanos para anular los resultados de los comicios del 3 de noviembre pasado.

Los agentes de seguridad sacaron al vicepresidente Mike Pence del hemiciclo, el edificio fue colocado en cierre, y los legisladores fueron encerrados en sus respectivas cámaras.

Los manifestantes se enfrentaron a la Policía del Capitolio, que lanzó gases lacrimógenos y ordenó la evacuación de edificios, mientras la alcaldesa de Washington D.C., la demócrata Muriel Bowser, emitió un toque de queda para toda la capital desde de las 18:00, hora local, hasta las 06:00 del siguiente día.

Toda la Guardia Nacional del Distrito de Columbia, donde radica la capital estadounidense, se movilizó para ayudar a restablecer el orden y brindar apoyo a las fuerzas federales, dijo el portavoz principal del Pentágono, Jonathan Hoffman, en un comunicado.

De acuerdo con la agencia Prensa Latina, con el lema de Salvar a Estados Unidos, esta demostración comenzó en horas de la mañana de forma pacífica cerca de la Casa Blanca, y al mediodía Trump manifestó a los participantes que nunca concedería su derrota e instó a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio.

Integrado por 538 miembros, el Colegio Electoral determinó el 14 de diciembre la victoria en las urnas de Biden al otorgarle 306 votos frente a 232 de Trump, quien pretendía permanecer en la Casa Blanca hasta 2025.

La Constitución de Estados Unidos establece que el conteo que harán los legisladores sobre los sufragios de cada estado será el último procedimiento necesario antes de que el mandatario electo, Joe Biden, asuma el poder el 20 de enero.

En comicios anteriores, ese mecanismo tuvo un carácter meramente simbólico y rutinario de menos de media hora de duración, pero dada la negativa de Trump a reconocer el éxito de su rival, el proceso de este año genera más atención.

El miércoles, el vicepresidente Pence condenó las protestas dentro del Capitolio y prometió que los involucrados “serán procesados con todo el peso de la ley”. La violencia y la destrucción que tienen lugar en el Capitolio deben detenerse  ahora. Todos los involucrados deben respetar a los agentes de la ley y abandonar el edificio de inmediato, tuiteó Pence.

Sobre estos acontecimientos, la junta editorial del diario The Washington Post pidió la destitución inmediata del presidente Trump, con el argumento de que él es el único responsable de la violenta turba que irrumpió en el Congreso estadounidense.

De acuerdo con el diario The New York Times, lo que se desarrolló en el Capitolio, fue un cuadro de violencia y caos que conmocionó a la nación, una de las intrusiones más severas contra el Legislativo desde que los británicos lo invadieron durante la guerra de 1812 y lo incendiaron.

Por otra parte, el 6 de enero se confirmó que el Partido Demócrata obtuvo el control del Senado tras ganar sus candidatos en dos carreras de segunda vuelta en Georgia, un cambio histórico que según expertos le dará al partido el dominio total del gobierno bajo el presidente electo, Joe Biden.