La crisis en Irán, el rastro de los derechos violentados

ISTANBUL, TURKEY - SEPTEMBER 21: People hold signs and chant slogans during a protest over the death of Iranian Mahsa Amini outside the Iranian Consulate on September 21, 2022 in Istanbul,Turkey. Mahsa Amini fell into a coma and died after being arrested in Tehran by the morality police, for allegedly violating the countries hijab rules. Amini's death has sparked days of violent protests across Iran, which has so far seen more the five people killed. (Photo by Chris McGrath/Getty Images)

La llamada “policía de la moral” detuvo a la joven de 22 años Mahsa Amini el 14 de septiembre en Teherán, bajo el cargo de usar de forma inapropiada su hiyab, un pañuelo que cubre la cabeza y los hombros.

La joven fue ingresada a una comisaría, de la que salió en estado de coma. Tres días más tarde murió en el hospital. Su deceso desató un malestar generalizado que se ha extendido en forma de protestas a docenas de ciudades.

El gobierno del presidente Ebrahim Raisi ha desplegado a las fuerzas de seguridad para intentar contener las manifestaciones.

Cifras divulgadas por la prensa iraní hablan de al menos 41 muertos, aunque algunas ONG aumentan ese número a más de 50. “Las mujeres iraníes usan su velo de forma voluntaria”, dijo el mandatario ultraconservador en una entrevista con la CBS, el domingo 18 de septiembre.

Lo cierto es que decenas de videos se han viralizado en Internet donde las mujeres iraníes prenden fuego a sus hiyabs como forma de protesta y de denuncia a que son obligadas a usarlos.

Según la normativa iraní, todas las mujeres cuando alcanzan la pubertad deben cubrirse la cabeza y llevar ropa holgada en público, aunque la edad exacta a partir de la cual se hace obligatorio hacerlo no está claramente definida.

En las escuelas, las mujeres tienen que usar el hiyab desde los siete años, pero esto no las obliga en esa edad a usarlo también en la calle.

En las primeras jornadas de protestas, miles de iraníes acudieron a las redes para denunciar lo sucedido con Amini y solicitar ayuda internacional. El primer ministro, Justin Trudeau, fue uno de los mandatarios que recibió cientos de mensajes en redes sociales pidiendo un pronunciamineto sobre la situación que vive la nación islámica.

La muerte de Mahsa Amini ha perturbado incluso a algunos de los partidarios incondicionales del gobierno.

Muchas figuras públicas, entre ellas algunos clérigos, cuestionan las tácticas violentas que utiliza la policía contra las mujeres.