Dependencia a la tecnología, efectos en nuestros adolescentes

No es una noticia de última hora el efecto que provoca el uso excesivo de la tecnología sobre nuestro comportamiento social. Las interacciones con aquellos presentes a nuestro alrededor muestran una disminución significativa y, en ocasiones, nos encontramos enviando mensajes de texto a personas que se encuentran en nuestra misma habitación.

Esta situación puede devenir en importantes alteraciones en las relaciones interpersonales, un efecto que se hace aún más evidente cuando el consumo desmedido de tecnología se realiza desde edades tempranas de la vida.

Muchas naciones, gobiernos, instituciones  y compañías se preocupan y ocupan por intentar revertir esta situación en edades tempranas de la vida, y por ello se han desarrollado herramientas de control parental e incluso regulaciones gubernamentales para restringir la sobreexposición tecnológica de las nuevas generaciones.

Japón, China, Alemania y otras naciones europeas han manifestado su preocupación por esta problemática que ya también se hace eco en nuestra zona geográfica.

Recientemente, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MISPAS) de República Dominicana consideró que el uso continuo de los dispositivos tecnológicos en adolescentes puede ocasionar un aislamiento social que los llevan a reducir el interés por otras actividades.

La pérdida de horas de sueño, la aparición de conductas desafiantes o amenazantes ante la posibilidad de que los dispositivos sean retirados por un tiempo, el abandono de los hobbies y aislamiento social o familiar son algunos de los “síntomas” que alertan hoy a los expertos y que muchas veces pasan desapercibidos en el entorno cercano al adolescente.

Los especialistas consideran estos casos como una especie de adicción, sin embargo se puede afirmar que la mayor parte de los niños y adolescentes de hoy manifiestan una dependencia a un objeto tecnológico ya sea celular, tableta, computador o dispositivos para videojuegos.

Cada vez se adelanta más la edad a la que los niños cuentan con un celular con acceso ilimitado a internet aunque no están preparados para elaborar el contenido que reciben.

La red de redes continúa siendo portal para la entrada de contenido sexual, conductas machistas, misóginas, que fomentan la desigualdad, la discriminación o la violencia. De igual forma, tampoco están listos para asumir la trascendencia que pueden tener sus actos (sexting o cyberbulling).

Los sicólogos advierten que en la etapa de la adolescencia el individuo crea lazos fundamentales con sus similares, los amigos. Estas relaciones pasan a ser sustituidas en las redes sociales por “likes” o comentarios que, en cierto sentido, crean una necesidad de aceptación y fomentan la inseguridad. Sin que este texto se convierta en una franca satanización al desarrollo y la tecnología, sí debe de convertirse en una temprana alerta. Si bien nuestros niños y adolescentes no deben vivir aislados en un tiempo cambiante y avanzado, es deber de los padres y tutores facilitar que esta interacción con el mundo digital se haga de la manera más saludable y feliz posible.

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