Violencia en tiempos de Covid-19

Como una prolongación del alto grado de violencia que se reportó en Toronto en los últimos años, las autoridades reportaron que 2021 comenzó con un alza significativa de actos de fuerza con el uso de armas de fuego, tras una serie de tiroteos en diferentes partes de la ciudad desde el amanecer del 1 de enero.

Los datos más recientes del Servicio de Policía de esta urbe muestran un total de 460 tiroteos con 177 personas heridas y 39 muertas hasta el cierre de 2020, lo que no incluye ningún tiroteo en la semana posterior.

El reporte afirma que las cifras están apenas por debajo del año récord de tiroteos de 2019 en que hubo 485 incidentes armados de ese tipo, con 238 heridos y 42 muertos.

La ciudad está alarmada por el aumento de la violencia en los refugios para personas sin hogar, incluidas las agresiones al personal que presta allí sus servicios.

Los actos violentos llegan a lugares donde residen grupos muy vulnerables y trabajadores que les sirven de innegable ayuda en estos momentos en que la pandemia de la Covid-19 ocasionó en todo el país más de 753 mil casos de Covid-19 en el país y una cifra superior a los 19 mil 240 muertos.

Otros actos violentos involucraron un apuñalamiento en un refugio del centro el 5 de enero y otro 12 días después en un refugio de North York. En el primer caso, la víctima era un miembro del personal; en el segundo caso, fue un cliente.

En ese sentido se destaca de manera negativa el ataque reciente contra una trabajadora de la ciudad en un albergue para personas sin hogar del centro de Toronto, quien fue asaltada por un cliente cuTndo salía del edificio y la golpeó tan brutalmente que requirió una cirugía de reconstrucción facial.

Medios de prensa de la ciudad resaltan que un empleado fue apuñalado en otro albergue, y el gobierno local reporta en sus sitios en Internet cifras que revelan un fuerte aumento de incidentes violentos en los refugios para personas sin hogar de Toronto durante los últimos cinco años.

Entre las causas de este aumento de acciones violentas los expertos citan la crisis de opioides, el hacinamiento y la escasez de apoyo adecuado para la salud mental, agravadas en los últimos meses por la pandemia.

La comunidad hispana en Canadá, y en particular en el área de Toronto y toda la provincia de Ontario, debe estar alerta ante estas señales de violencia incrementada, en medio de la crisis de la Covid-19, pues resulta en una epidemia adicional que afecta los intereses de todas nuestras familias.

En este sentido desempeñan un papel fundamental las organizaciones comunitarias, los padres de familia y los medios de difusión que llegan a las comunidades de habla hispana, en un esfuerzo conjunto por deshacer las causas del alza de estas acciones de fuerza, que en buena parte de los casos incluyen el empleo de armas de fuego.

La pobreza, la falta de oportunidades para los hombres y mujeres, la no vinculación de los niños a centros estudiantiles por negligencia de sus padres o tutores, o por la ausencia de condiciones para lograr su incorporación, son algunas de las causas raigales de estos actos violentos que atentan contra nosotros mismos.

A veces las autoridades locales crean las condiciones propicias para que nuestros niños asistan a los centros educacionales, pero los mayores no adoptan las medidas adecuadas para aprovechar estas oportunidades y se conforma una espiral de acciones que van en detrimento de la educación de las nuevas generaciones.