OPINION: ¿Que pasará en América
Latina con Donald Trump en la Casa Blanca?

OAKLAND ROSS*

Oakland Ross. Foto de Charla Jones.

La respuesta corta: nadie sabe.

Es verdad que Trump parece estar dispuesto a proceder con sus dos iniciativas latinoamericanas más infames. Intenta construir un muro en la frontera con México, e intenta expulsar millones de residentes no documentados en los EE.UU., la mayoría de los cuales son de México o del triángulo del norte de América Central.

Pero no es muy claro hasta dónde el nuevo presidente va a seguir con uno u otro de estos proyectos.

Como sucede con casi todo lo que dice Trump, el tono de su voz tiende a ser más importante que sus palabras.

Su intención de poner a “America First” ya le ha costado mucho a México, incluyendo una fábrica de automóviles Ford, avaluada en US $1.6 mil millones. Las noticias malas pueden continuar.

Si Trump procede con su amenaza de expulsar masivamente a los indocumentados, hasta un millón de salvadoreños y 1.5 millones de guatemaltecos aproximadamente tendrían que marcharse hacia el sur, desestabilizando más a países ya pobres y que tambalean por el narcotráfico y la violencia de las pandillas.

Miremos a Cuba.

En 2015, Washington y La Habana finalmente renovaron relaciones diplomáticas después de varias décadas de hostilidad innecesaria.

Este logro prometedor — de lo más destacado del legado político del ex-presidente Barack Obama — ahora está en duda.

A veces, Rex Tillerson — el escogido de Trump para Secretario de Estado — parece un moderado cuando habla de Cuba, prometiendo compromiso diplomático con la isla y a la vez presionando por reformas políticas y económicas.

Pero, en otras oportunidades parece a una bola de demolición, amenazando con destruir la nueva asociación.

De nuevo, es difícil predecir que pasará, pero es aún mas difícil sentirse alentado por el nuevo tono desde Washington.

Hay más zonas de preocupación. Miremos Colombia, el receptor de asistencia económica estadunidense mas grande de la región. Hace poco, el país firmó un acuerdo de paz con los rebeldes de las FARC, terminando la guerra civil más larga de América Latina.

La ayuda de los EE.UU. es probablemente más importante ahora que nunca, porque Bogotá se enfrenta con la dura tarea de poner el acuerdo en marcha. ¿Pero cerrará Trump los grifos?

Venezuela… azotada por disturbios, su economía en estado de colapso — un país gobernado por autócratas incompetentes.

¿Como podría un Washington dirigido por Trump darle clases de democracia al presidente venezolano Nicolás Maduro, tomando en cuenta que Trump perdió en el voto popular en su país por casi tres millones de sufragios?

Mientras tanto, surge una fuerza más grande inminente alrededor de las relaciones entre Donald J. Trump y América Latina, y esa fuerza se llama China.

Interesados industriales chinos ya están preparándose a construir un canal inter-oceánico por Nicaragua, un camino acuático que podría empequeñecer el renovado canal de Panamá.

Ese proyecto podría ser el símbolo de un cambio geo-político masivo, mientras las fortunas de China suben y las de los EE.UU. parecen bajar en una región apodada por largo tiempo como el “patio trasero” de Washington.

Uno de los primeros actos de Trump al llegar a la presidencia fue de cancelar el ‘Trans-Pacific Partnership’, un acuerdo comercial dirigido a promover los intereses mercantiles de EE.UU. por encima de los de China.

¿Pero con cuál de estos dos poderes va a comerciar América Latina ahora?

 

* Especial para CORREO. Ross es un galardonado periodista y escritor canadiense radicado en Toronto.