2019: El año en que vivimos sin frivolidad (1)

Una maravilla en los Goya 2019

Apenas había comenzado 2019 cuando una joven mujer irrumpió en la Gala de los Premios Goya como una tromba roja y se adueñó de la escena y del alma de quienes vivieron el milagro de presenciar aquello.

Cantó, llorando casi, sin miramientos y sin decoro, “Si me das a elegir”, aquel recordado tema de la película De prisa, de prisa, dirigida en 1981 por Carlos Saura.
Se cumple un año de aquella maravilla que (de paso) invitamos a repasar en YouTube. Atrajo más de un millón de visitas en las primeras 24 horas y ha sido visto por más de 21 millones de personas desde entonces.

Pero si hemos decidido recordarlo al comenzar un nuevo año y una nueva década es porque nos anunciaba el protagonismo crucial que han tenido las mujeres jóvenes en 2019. Un año que bien podrá quedar marcado en la historia como el año en que un feminismo de nuevo cuño plantó bandera.

La voracidad por aprender y emocionar en una noche rojo sangre

Seguramente fue una coincidencia no buscada, porque aquella versión de los Goya 2019 también nos permitió conocer esa obra magnífica de Alfonso Cuarón, Roma, en la que Cleo, la empleada doméstica, indígena, callada, abandonada y digna vive su embarazo y su aborto en compañía de otra mujer que hace, como puede, sus primeras armas como madre separada y sola.

Roma representó, durante toda la primera mitad de 2019 un ramalazo de sensibilidad y reconocimiento a la capacidad femenina para resistir, cuidar y sostener, y sin duda ha quedado como una de las mayores obras de arte del cine latinoamericano. Pero lo que nos proponemos recordar en esta nota no es aquel film sino a Rosalía -una joven en aquel momento poco conocida- y su aparición en la Gala del festival. Vestida de sangre, envuelta en luces rojas, se presentó delante de un coro de figuras estáticas, como detenidas en un instante épico. Fue entonces que su voz solitaria, sin apoyatura instrumental alguna, se impuso y abrumó a un auditorio absorto.

¿Cual es el sentido de no ajustarse a lo esperado?

La Gala de los Goya suele ser una noche de glamour y vanidad y no se diferencia en nada de otras celebraciones similares, frívolas por naturaleza. De prisa, de prisa fue un film representativo de los años ‘80, ambientado en una realidad muy diferente a la de hoy, que reflejaba la incapacidad de la España post-dictatorial para integrar a sus sectores más castigados. Y la canción de Los Chungitos en su versión original no pretendía ir mucho más allá de lo que un hombre que se sabía perdido podía asegurarle a una mujer en el universo marginal y extrovertido de lo que se conoció como Flamanco pop y Cine Quinqui.

¿Cual era entonces el sentido que podía tener, para una joven de hoy, asumir el riesgo de desaprovechar la oportunidad de brillar con un tema propio para reversionar algo que recuerda dolores ya pasados, y que en una celebración como esa todos prefieren olvidar?

Y la respuesta seguramente sea: no el placer del riesgo sino la satisfacción de superarlo.

Porque lo que hizo el 2 de febrero de 2019 Rosalía con sus uñas de gel, su vestido rojo, sus brazos por momentos impacientes, por momentos resignados, y sobre todo con su voz extraordinaria, fue tomar aquella tonada flamenca en la que la gloria, la riqueza y el amor eran los centros gravitacionales y excluyentes de una juventud sin esperanzas y darle a Si me das a elegir, una escala universal e inflamada, en la que la desesperación es auténtica, creíble y central y en la que el amor y la felicidad vencen cuando se apagan. Es decir: transformar una canción bonita en una obra de arte.

Lo diferente y lo mejor

Hasta esa noche Rosalía no era una estrella. En 2016 y según ella mismo lo cuenta, pedía por favor que le permitieran cantar en donde fuera. En 2017 fue sorpresivamente nominada a los Grammy Latinos con un álbum en el que junto al guitarrista Raül Refree recuperaba tonadas del flamenco antiguo. En 2018 había presentado como Tesis y Trabajo de Fin de Carrera para la Escuela Superior de Música de Cataluña, el que luego fue su segundo disco, El malquerer, un trabajo conceptual centrado en los amores tóxicos y la violencia machista que le atrajo su primer éxito, cierto reconocimiento público, elogios de la crítica especializada, y las primeras reacciones airadas por apropiación cultural. Aquella noche simplemente demostró que su “capacidad desmedida por aprender”, al decir de uno de sus principales profesores en la academia, se correspondía con una capacidad igualmente desmedida por arriesgarlo todo, por deconstruir e incluso arrasar lo que ya está dado y transformarlo en algo decididamente diferente y mejor.

Esa es la razón por la cual la hemos elegido para iniciar esta sección en la que recordarermos a algunas de las mujeres que marcaron 2019.

Seguiremos en este recorrido cuatro temas que formaron parte del proyecto Cuéntame.2, un emprendimiento de Latin@s en Toronto con el que estamos compartiendo una nueva forma de entender y hacer periodismo comunitario.

Revisitaremos entonces a Jacinda Ardern, Alexandria Ocasio-Cortez, Greta Thunberg y al colectivo Las Tesis, porque han sido una muestra de lo que diferentes mujeres jóvenes representaron en diferentes ámbitos en el año que acaba de finalizar.

Lois es una conocida reportera que fue capaz de desempeñar tareas típicamente masculinas en una época en la que las mujeres aún estaban limitadas a la esfera doméstica y totalmente apartadas de la esfera pública. Y si bien se trata obviamente de un pseudónimo utilizado por alguien que no desea ser reconocido/a, en Correo estamos orgullosos de sus colaboraciones.