OPINION: Orlando, de la fantasía al terror

Catalina Chaux
Catalina Cháux

CATALINA CHAUX*

 

Comienza el verano, la estación en la que las vacaciones familiares y el ambiente festivo y relajado es la regla general. No en Orlando. La ciudad que se sobrecoge por la ocurrencia de tres eventos trágicos.

 

El primero de ellos, el asesinato de la cantante de “The Voice” Cristina Grimmie, de 22 años, después de su concierto. El crimen lo cometió un fanático que a continuación se suicido.

 

El segundo, la horrible masacre del pasado 11 de de Junio en el club nocturno Pulse, que sin lugar a duda marcará la historia de Estados Unidos y del mundo en más de un aspecto.

 

Ante todo, expresar solidaridad a todas las familias que de una u otra forma se han visto afectadas bien porque perdieron a un ser querido, bien porque este fue herido, bien porque era un asistente mas del club que fue testigo de los hechos, bien por ser miembro de la comunidad LGTB, por ser ciudadano de Orlando, o simplemente por ser un ser humano que se conmueve y no acepta que eventos como estos puedan seguir ocurriendo.

 

Ante todo fue un acto de odio específicamente dirigido contra la comunidad LGTB. Esto no puede pasar inadvertido, pues con las pretensiones de dirigir todas las miradas únicamente al radicalismo de una religión en particular, podemos no tener en cuenta que la LGTB es una comunidad que ha sido discriminada por años, que ha sufrido y le ha tocado luchar muy duro y durante mucho tiempo para ganarse el espacio que merece y al que tiene pleno derecho. No podemos olvidar que, tristemente, hay muchas personas, grupos sociales políticos o religiosos a los que les cuesta reconocer las diferencias, aceptarlas y aprender a convivir con ellas, sin que esto implique cambiar la propia identidad.

 

Tristemente, la masacre del pasado sábado será tomada como caballito de batalla especialmente por aquellos, incluido el presunto candidato presidencial conservador, que tratarán de usar a su favor la ignorancia y el miedo, olvidando la esencia de aquello por lo que es realmente importante luchar: por evitar la discriminación en vez de fomentarla, por preservar los derechos civiles incluyendo los religiosos, no por estigmatizarlos, por tener protección, en lugar de emprenderla contra millones de refugiados que han sido desplazados por la guerra, en gran parte originada y fomentada por las potencias del oeste del planeta, para solo enumerar algunos de ellos.

 

Discriminar a los emigrantes como lo hace Trump, es tremendamente peligroso y puede tener unas repercusiones violentas generando más odio y discriminación.

 

Quien disparó en el club era una persona nacida en Estados Unidos, educada y formada en sus colegios y en su sistema. Su motivación aun es desconocida, odio, fanatismo, crisis de identidad de género, cualquiera que sea, indudablemente lleva consigo también un desbalance mental y es inaceptable.

 

No se puede ignorar el vacio en las reglamentaciones, no tienen ningún sentido que a una persona no se le permita abordar un avión por no considerarse segura y que esta misma persona pueda tener acceso a armas de toda naturaleza.

 

Desde enero 1 del 2013 a la fecha, ha habido en Estados Unidos, 3944 heridos y 1135 muertos en tiroteos. Se ha logrado contabilizar que 1000 de estos tiroteos ocurrieron en un término de 1260 días. Más armas en la calle, y acceso indiscriminado a cualquier tipo de arma no es la solución. El odio y la discriminación de cualquier naturaleza, tampoco lo es.

 

Odio no se puede retornar con odio pues se cae en el error de igualarse a aquello de lo que se pretende estar alejado.

De igual forma, el radicalismo y extremismo no se puede combatir con más radicalismo de igual o mayor calibre, pues se puede incurrir en el abuso, la discriminación, la violación de los derechos civiles, la intolerancia absoluta y en convertirse en algo igual o peor a lo que se pretende combatir.

 

No solo estamos enfrentando un problema de salud pública mental, sino una batalla de violencia y terror a través de las redes sociales y la virtualidad ha trascendido todas las fronteras, volviéndola global y haciendo más difícil el poderla combatir.

 

Por último el tercer evento ocurrido en Orlando, el niño de dos años que mientras estaba disfrutando de un rato de esparcimiento con sus padres al lado de uno de los lagos de los parques fue arrastrado por un caimán, sin que se haya encontrado algún rastro hasta el momento. Este el único caso de los tres, en el que no es la acción demencial humana la que origina el dolor y la tragedia.

* Abogada, especialista en mediación, radicada en Toronto.