¿Qué valor tienen en política las expresiones de deseo?

Fotografía enviada por Bonifacio Romero, uno de los trabajadores mexicanos fallecido, a su esposa Juana Vázquez en el mes de febrero.

¿Qué tanta importancia tienen o qué tanta importancia debemos adjudicarle a las palabras de un Primer Ministro en una conferencia de prensa cuando en lugar de hacer un anuncio concreto expresa un deseo acerca de algo que debería ocurrir alguna vez?

Se trata de algo difícil de responder porque todos sabemos que por lo general, cuando en una conferencia de prensa en la que se están tratando varios temas diferentes, se le dedica a uno de ellos 103 palabras y en lugar de anunciar un compromiso se enuncia una aspiración noble pero sin embargo vaga, el resultado que se debe esperar es pobre.

Pero podemos equivocarnos y esta podría ser la excepción… Démosle a Justin Trudeau el beneficio de la dudan y dado que el problema planteado no es menor veamos ante todo las palabras textuales del Primer Ministro :

“We rely on temporary foreign workers for a large part of agricultural production in this country, but we should always take advantage of moments of crisis to reflect on how we can change the system to do better — better for Canadians, but also better for the people who come here and make sure we stay fed. We know there are many issues, from living conditions to the fact that temporary foreign workers are tied individually to particular companies or employers, to various challenges around labour standards …
We can even look at things like pathways towards citizenship, which would give people more rights”.

Para Karl Nerenberg, que ha sido periodista en Canadá por más de 25 años y es en la actualidad el responsable de la sección política de la revista digital Rabble.ca, estas palabras son significativas, y representan una pequeña apertura en una puerta que estuvo cerrada siempre. Y dado que seguramente él entiende de estos temas más que nosotros, trataremos de seguir su razonamiento. Nos recuerda Neremberg que:

“Cuando el gobierno de Pierre Trudeau creó el programa de trabajadores extranjeros temporales, en la década de 1970, fue para llenar vacíos en campos profesionales altamente calificados como la medicina y la ingeniería. No fue sino hasta 2002 que otro gobierno liberal, el de Jean Chrétien, introdujo un programa de trabajadores extranjeros temporales poco calificado y mal pagado.”

Hagamos aquí un alto. Quienes hemos tenido la curiosidad de estudiar la historia de las políticas migratorias canadienses, somos concientes de que en los años ‘70 del siglo pasado Canadá comenzó a percibir que su estructura demográfica no estaba preparada para impulsar la entrada del país al mundo desarrollado y se comenzaron a tomar medidas para solucionar los problemas que las políticas migratorias anteriores habían generado.

Pero a pesar de eso, dado que siguieron imperando durante más de una década los criterios que trataban de impedir la entrada definitiva de personas que no fueran de origen europeo, se implementaron esos permisos de “inmigración temporal” que, en última instancia, estaban destinadas a mantener el Canadá blanco que había llegado a ser, en las décadas anteriores, casi una obsesión.

Quisimos recordar eso ya que de lo que estamos hablando es de la aplicación que se le dio hace dos décadas a una política inmigratoria que ya era discriminatoria medio siglo atrás y ya había sido descartada como forma de atraer trabajadores calificados.

Es decir que se le había encontrado un nuevo uso, aún más discriminatorio y lesivo, ya que se aplicaba a trabajadores aún más vulnerables, peror pagos, y destinados a trabajar en contextos más precarizados.

Es útil, para calibrar esta situación, introducir un concepto relativamente nuevo, acuñado en la década de los ’90: la “aporofobia” o rechazo a los pobres. Habitualmente hablamos de xenofobia para referirnos al rechazo a los extranjeros y de racismo para aludir a la discriminación basada en la procedencia étnica, pero no siempre somos concientes de existe un rechazo adicional, el rechazo a la pobreza. Los extranjeros y las personas pertenecientes a otras etnias no siempre sufren grados superlativos de rechazo o discriminación. Cuando son pobres, sí. Y sufren lo que se conoce como “doble discriminación”. Volveremos a este tema en una próxima nota, pero sigamos ahora con la línea de pensamiento del periodista de Rabble.

“Cuando las restricciones de COVID-19 imposibilitaron la importación de trabajadores agrícolas al comienzo de la temporada de siembra, el sector hizo sonar las alarmas. La industria alimentaria manifestó que muchas empresas agrícolas se arruinarían si no pudieran depender de la mano de obra barata de quienes son admitidos por períodos limitados para realizar los trabajos más ingratos e extenuantes y que eso podría ocasionar una inseguridad alimentaria masiva en Canadá.El gobierno de Justin Trudeau escuchó esas súplicas e hizo una excepción a las restricciones ocasionada por la pandemia para el ingreso de trabajadores agrícolas temporales.”

Se asumió entonces que la industria, que había manifestado que podría sucumbir sin esos trabajadores y que había sensibilizado al gobierno para que quebra sus propias medidas de cierre de fronteras, tendría el cuidado de no exponer a esos trabajadores a condiciones de vida que posibilitaran y facilitaran el contagio, pero si usted, que está leyendo esta nota, sospecha que no fue así, está en lo cierto.

Solo en una región, el suroeste de Ontario, al menos 6000 trabajadores extranjeros han dado positivo por COVID-19; tres han muerto y varios están en cuidados intensivos. Pero para colmo, han surgido videos y testimonios que muestran condiciones de vida inaceptables, con habitaciones hacinadas e insalubres, que serían inhumanas en el mejor de los casos, pero que en momentos en que se enfrenta una pandemia son letalmente peligrosas. Para los trabajadores y para todos quienes están en contacto directo o indirecto con ellos.

El escándalo llevó al Presidente López Obrador a cortar la salida de trabajadores temporales mexicanos hacia Canadá, lo que a su vez motivó al primer Ministro a soliciarle personalmente que reviera la medida.Ese es el contexto, pero volvamos a la cita con la que hemos comenzado esta nota, porque es importantísima y no deberemos olvidarla:

“We know there are many issues, from living conditions to the fact that temporary foreign workers are tied individually to particular companies or employers, to various challenges around labour standards … We can even look at things like pathways towards citizenship, which would give people more rights”.

Como dice Neremberg en el final de su nota, fue una declaración corta, improvisada, en medio de una conferencia de prensa que abarcó al menos 4 temas diferentes…

Pero el Primer Ministro “ha dejado una puerta abierta. Es sólo una grieta, pero ninguno de sus predecesores la abrió nunca.Ahora, aquellos que abogan por los derechos de los trabajadores migrantes tendrán que presionar para que no se cierre”.