El 24 de febrero Rusia inició una operación militar a gran escala en la región autónoma ucraniana de Donbass, luego que afirmaran que las autoridades de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk (RPD) y Lugansk (RPL) solicitaran ayuda para repeler la agresión de Kiev.

Este hecho llevó al gobierno de Ucrania a romper relaciones diplomáticas con Moscú, decretar la ley marcial en el país y solicitar ayuda financiera y humanitaria a la comunidad internacional.

El miércoles el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, afirmó que desde el inicio de las acciones se reportan más de 2000 civiles fallecidos en la nación europea, entre los que se encuentran mujeres, niños y ancianos.

Según el servicio, algunas infraestructuras de transporte, casas, hospitales y guarderías han sido “destruidas” por las fuerzas rusas en los últimos siete días.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores ruso Serguéi Lavrov subrayó que la operación militar especial de su nación tiene como objetivo desarmar a Ucrania, porque Moscú no permitirá que Kiev obtenga armas nucleares.

En una entrevista con el canal de televisión Al Jazeera, publicada el miércoles en su canal de Twitter, el alto funcionario denunció el boicot global que sufren los medios de comunicación de su país y manifestó que Rusia está preparada para la segunda ronda de negociaciones con Ucrania, pero Kiev está demorando el proceso por órdenes de Estados Unidos.

Posturas internacionales

Numerosas naciones y organizaciones globales se han pronunciado en contra del despliegue militar en Ucrania, abogando por retornar a la diplomacia para resolver el conflicto y evitar la pérdida de más vidas humanas.

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, dijo en conferencia de prensa reciente que las acciones del presidente de Rusia, Vladimir Putin, en Ucrania se califican como crimen de guerra.

Varios medios internacionales destacaron que  el premier británico mantiene una postura contraria a la acciones de Moscú y expresa su apoyo al ejército ucraniano. “Si Putin redobla la apuesta, nosotros también lo haremos, aumentando aún más la presión económica y apoyando a Ucrania con financiación, armas y ayuda humanitaria”, añadió Johnson, afirmando que el Reino Unido “seguirá tensando la cuerda alrededor del régimen de Putin”.

Canadá también ha cerrado filas en contra de las acciones bélicas en Europa según trascendió en una teleconferencia entre el primer ministro Justin Trudeau, el presidente de los Estados Unidos de América, Joe Biden, y los líderes de la Comisión Europea, el Consejo Europeo, Francia, Alemania, Italia, Japón, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) , Polonia, Rumania y el Reino Unido para discutir la invasión de Rusia a Ucrania.

En el encuentro los líderes condenaron enérgicamente lo que consideran una agresión militar a gran escala contra la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania.

Enfatizaron además que las acciones de Rusia amenazan la paz y la estabilidad en Europa y en todo el mundo poniendo en peligro la democracia.

Los participantes en el encuentro virtual acordaron aplicar sanciones y medidas de carácter económico contra Moscú, como el cierre de los espacios aéreos, cancelación de contratos con compañías y bancos rusos y otras que ya se hacen sentir en el marco de las relaciones y mercados globales.

La expulsión de Rusia de mecanismos internacionales de comercio y la presión sobre empresarios y entidades son sólo algunas de las acciones que se implementan contra Moscú.

Desde Latinoamérica

Dentro de la región Latinoamericana las reacciones ante las acciones rusas se pueden calificar de variadas. Mientras que Colombia, República Dominicana y Chile pidieron la retirada de los militares, otras naciones han condenado el uso de la fuerza contra la población ucraniana.

El presidente de México Andrés Manuel López Obrador hizo un llamado al diálogo, mientras que el canciller Marcelo Ebrard adoptó una postura más dura, condenando la invasión y exigiendo que Rusia ponga fin a sus operaciones militares en Ucrania.

El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, también dijo en su cuenta en Twitter que “Rusia ha optado por la guerra como medio para resolver conflictos. Desde Chile condenamos la invasión a Ucrania, la violación de su soberanía y el uso ilegitimo de la fuerza. Nuestra solidaridad estará con las víctimas y nuestros humildes esfuerzos con la paz”.

Otras naciones como Cuba y Venezuela han destacado el papel que jugó la OTAN en la escalada de tensiones entre ambas naciones europeas y han criticado la postura de “doble moral” de los Estados Unidos.

Un juego peligroso: la guerra

Si bien la comunidad internacional espera que a través del diálogo iniciado entre ambas partes se pueda llegar a un acuerdo, la cara más oscura de la guerra vuelve a estar presente para los civiles ucranianos.

Esta realidad también la viven varios cientos de latinoamericanos que han quedado varados en Rusia y Ucrania y a los cuáles se les dificulta hoy regresar a sus naciones de origen.

La guerra se ha consolidado como un juego peligroso en Europa pero tal parece que sus protagonistas están condenados a repetir una y otra vez, olvidando las dolorosas lecciones que les dejó en el pasado.