Orden y disciplina para vencer a la pandemia

El esfuerzo que hacen las autoridades federales y provinciales de Canadá, para combatir la Covid-19 nunca será efectivo si no recibe el apoyo de todas nuestras comunidades y de la población en general.

En las últimas semanas ha habido manifestaciones esporádicas en las redes sociales que desafían la importancia de la vacunación y ponen en duda la efectividad de este proceso tan necesario.

Estas campañas mediáticas se hacen eco de teorías conspirativas sobre supuestos efectos colaterales de este medicamento.

Expertos nacionales y extranjeros resaltan por otra parte la necesidad de vacunarse como única opción para derrotar de manera definitiva esta enfermedad, causada por el coronavirus SARS-CoV-2, que hasta la fecha provocó en Canadá más de 20,700 muertos.

En declaraciones recientes a CorreoTV, el doctor Jorge Filmus, especialista en Ciencias Biológicas del Sunnybrook Research Institute, resaltó que la vacunación es la única vía para salir de esta situación en que nos encontramos y hasta que al menos esté inmunizado el 85 por ciento de la población, la enfermedad no disminuirá su agresividad.

Pero no solo se trata de inocularse las dosis necesarias, sino también, y de manera simultánea, es preciso seguir cumpliendo las medidas preventivas básicas que no pueden violarse y que son: lavarse las manos, utilizar la mascarilla o tapaboca, limitar los contactos con quienes no vivan con nosotros, salir a la calle lo menos posible, exclusivamente para necesidades impostergables y mantener los dos metros de distancia entre persona y persona.

En este complejo contexto, de particular interés debe ser el cuidado a los sectores más vulnerables de la población, sobre todo a los ancianos y discapacitados.

Recientemente el gobierno de Ontario informó que hasta el 22 de enero se enviaron más de 158,000 pruebas de antígenos a 152 centros de cuidados a largo plazo, de un total de unas 630 instalaciones de este tipo que existen en la provincia, en un esfuerzo por priorizar a los residentes allí y al personal que los asiste, a lo que se suma una acción adicional por parte de las autoridades sanitarias para vacunar tan pronto como sea posible a las personas que viven o trabajan en estos albergues.

En septiembre de 2020, el gobierno de Ontario dedicó 52 millones de dólares a buscar y entrenar casi 4,000 trabajadores para estos centros de cuidados a largo plazo con el fin de enfrentar la demanda que impone la pandemia.

Otro sector poblacional vulnerable está conformado por los inmigrantes indocumentados, sobre lo cual autoridades locales y activistas sociales de la comunidad hispana han reiterado en las últimas semanas que los extranjeros que llegaron pueden acogerse a los beneficios que el gobierno federal y las administraciones provinciales y locales ofrecen para atender sus necesidades de salud.

Existen recursos disponibles, incluyendo dinero para asistencia sanitaria con el fin de ayudarlos a enfrentar la pandemia, sin importar si los necesitados tienen o no los documentos legales para estar en el país.

Pero por muchos recursos que las autoridades nacionales, provinciales y de la ciudad de Toronto dediquen al combate contra la Covid-19, el esfuerzo individual y de las familias para evitar la propagación de la enfermedad sigue siendo un aspecto central del problema, por lo que los expertos han reiterado sus llamados a la disciplina y al cumplimiento de lo que estipulan las leyes y disposiciones que en los últimos meses se han adoptado para lograr en el más breve plazo posible el regreso a la normalidad en nuestras vidas y en el funcionamiento de todo el país.