El peligro de una cuarta ola es real

La propagación de la variante Delta del Sars-Cov-2 plantea un nuevo reto para los servicios de salud de Canadá. A pesar de que la mayoría de las provincias muestra indicadores favorables con el control del virus, la comunidad científica llama a no bajar la guardia pues Delta, identificada por primera vez en India, constituye una amenaza que podría ocasionar una posible cuarta oleada de la pandemia en varias regiones del país.

Los máximos responsables de la salud pública advirtieron a finales de julio que Canadá podría encontrarse a las puertas de esta nueva alza en casos del Covid-19, empujada por esta variante, que es un 55% más transmisible que la variante alfa, la más infecciosa hasta ahora, y casi dos veces más contagiosa que otras cepas en circulación.

La doctora Theresa Tam, jefa de Salud Pública del país, refirió que la gravedad del resurgimiento de la pandemia dependerá en gran medida de la cobertura de la vacunación, especialmente a medida que las provincias avanzan en sus planes de reapertura de sus actividades económicas.

Las autoridades sanitarias consideran que el nivel de vacunación entre los canadienses de 18 y 39 años es una de las claves fundamentales para hacer frente a este posible incremento de enfermos.

Según las estadísticas aproximadamente el 70% de ese grupo de edad ya ha recibido al menos una dosis de la vacuna, pero Tam manifestó que esa cifra debe aumentar por lo menos al 80% para evitar que los hospitales vean superada su capacidad.

Ya algunas provincias se enfrentan a un aumento exponencial de casos de Covid 19 y comienzan a tomar acciones para enfrentar la problemática. En el caso de Columbia Británica se presentó un rebrote en la zona central de Okanagan por lo que determinó nuevamente el uso obligatorio de mascarillas en esa región.

Sin embargo, en otras partes del país como en Alberta, el gobierno anunció que, a partir del 16 de agosto, las personas que den positivo en las pruebas de Covid-19 ya no tendrán que aislarse, decisión que está siendo duramente criticada por médicos e investigadores que siguen la evolución de la pandemia.

Delta dibuja un nuevo reto a sortear y la vacunación se manifiesta como la vía más efectiva para hacerle frente. Sin embrago, tras una sola dosis, las vacunas disponibles actualmente sólo ofrecen una protección de entre 33 y 55%.

La Mesa de Asesoramiento Científico sobre el Covid-19 en Ontario recomendó que la dotación de segundas dosis de vacunas se concentren en las regiones donde la variante delta está en aumento, aunque el gobierno de esa provincia optó hasta ahora mantener las asignaciones per cápita.

Desde finales de abril hasta mediados de mayo, el gobierno de Ontario envió un porcentaje adicional de dosis de vacunas a 114 puntos críticos en un intento de conseguir un mayor número de primeras vacunaciones. Esto finalizó a mediados de mayo, cuando las dosis fueron distribuidas per cápita a las unidades sanitarias.

La propagación de la variante delta también ha llevado a algunos expertos médicos y de salud pública a llamar a la población a realizar intervalos más cortos entre las dosis para las personas que recibieron una primera inyección de la vacuna de AstraZeneca.

Actualmente, la espera ronda sobre las 12 semanas, tanto para una segunda dosis de AstraZeneca o para la Pfizer o Moderna.