¿Será verdad que éste es el fin del Streaming en Ontario?

La noticia, totalmente inesperada, se introdujo en los titulares de prensa y en los comentarios de las redes sociales casi instantáneamente. Sólo se trataba de un anuncio, las autoridades encargadas de informar la novedad no han dicho todavía qué harán, ni cómo, pero aún así, el sólo hecho de que un tema que hasta ahora ha sido tabú durante décadas saltara a la consideración pública ha sido un gran avance. Un paso adelante que podría significar mucho para muchas personas ,y que con seguridad le cambiará el futuro a cientos de miles de jóvenes en los próximos años.

Kaila-Marie Williams, una joven afrocanadiense especializada en Ciencias de la Comunicación expresaba en Twitter su satisfacción el 6 de julio apenas minutos después de conocida la noticia:

Long overdue. A guidance counselor told me I was “better off” taking applied classes in Gr. 10 (despite expressing interest in attending Univ) She smiled & tried multiple times to discourage the idea. I didn’t listen to her, but who knows how many students in similar cases did.

Inmediatamente después del twitt de Kaila-Marie, comenzaron apublicarse otros, que sumaban al suyo experiencias similares: incomprensión, discriminación, racismo, consejeros escolares que lejos de buscar las mejores opciones para los estudiantes parecen complacidos cuando los desalientan, y un sistema diseñado para que quienes parten con alguna desventaja, atraviesen una trayectoria educativa que con el paso del tiempo se vuelve más y más frustrante, mientras que quienes gozan de algún privilegio en el punto de partida, ven cómo los años no hacen más que confirmar e incrementar esa ventaja inicial.

Todo ese aluvión de notas y comentarios en los principales periódicos y en las redes, se había iniciado con un avance del Toronto Star en Twitter el 6 de julio, transformdo enseguida en trending topic:

Breaking: The Ontario government plans to end streaming in Grade 9 — a long-standing practice that research has found disproportionately impacts Black and low-income students and severely limits their chance of graduating, the Star has learned.Al anuncio inicial, realizado por el Ministro de Educación de Ontario,

Stephen Francis Lecce, le siguieron declaraciones (acertadas pero igualmente sorprendentes) del premier Doug Ford, que expresó su deseo de eliminar las prácticas discriminatorias propias del sistema educativo de la provincia alineándolo con los criterios que se siguen en el resto del país.

We’re the only province in the entire country that does this, and it’s really not fair to certain groups of students,” dijo textualmente Ford. I just don’t think it’s right. It’s a broken system.

Y si, como decíamos, las declaraciones y el anuncio han resultado acertados pero sorprendentes, es porque desde hace décadas existen estudios tanto cuantitativos como cualitativos que demuestran que la práctica que se discontinuará (el llamado Streaming) es discriminatoria. Y que no solo afecta la posibilidad de que los estudiantes de sectores de bajos ingresos o “racializados” accedan a educación de calidad que les asegure igualdad de oportunidades sino que, además, es contraproducente para la provincia y para el país desde el punto de vista social y económico porque afecta muy negativamente la formación profesional y la movilidad social.

Y no solamente sabemos, a partir de los datos de los sucesivos Censos del Toronto District School Board, que hay comunidades como la latina y la afrocanadiense que sufren en sus niñas, niños y adolescentes, los efectos preversos y excluyentes de esas prácticas.
También nos lo dicen desde afuera, lo que debió haber llamado la atención de las autoridades mucho antes ya que las instituciones internacionales no hacen advertencias a los gobiernos si no es con razones fundadas y de peso.

A partir de un informe realizado por un comité de expertos de Naciones Unidas en 2017, y una advertencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 2018, quedó claro que el incumplimiento por parte de la provincia de los estándares internacionales en materia educativa se transformaban en un tema de preocupación más allá de fronteras.

Pero… ¿Qué es el Streaming y cómo funciona?

El Streaming, intentó, en la década de los 90, introducir algunas mejoras en un sistema de enseñanza que ya había comenzado a ser cuestionado por su tendencia a no sólo no eliminar las diferencias sociales sino a perpetuarlas. El nuevo sistema, sin embargo, cambió muy poco la esencia del anterior. Entre los 13 y los 14 años, los estudiantes deben elegir entre continuar cursos “académicos”, que tienen un mayor nivel de exigencia pero les permitirán acumular los créditos necesarios para continuar estudios post secundarioss, o continuar con cursos “aplicados”, con menores niveles de exigencia, “más adaptados a sus posibilidades reales” pero a través de los cuales difícilmente podrán acceder a los créditos que necesitarán para tener acceso a estudios post secundarios de cierta calidad.
Por lo general, en el momento de esa elección un consejero escolar es el encargado de asesorar a los jóvenes -y en algunos casos a sus padres-. Tanto en el caso de niños que reciben ese “asesoramiento” cuando aún no tienen la experiencia necesaria como para adoptar decisiones que serán esenciales para su futuro, como en el caso de padres o madres inmigrantes, con poco conocimiento de cómo funciona el sistema y con dificultades idiomáticas, el consejo, proveniente de una figura de autoridad, es aceptado.

Son pocos los casos como el de Kaila-Marie Williams que veíamos al comienzo. La mayor parte de los niños y los padres aceptan lo que la escuela en que confían les dice… y a parir de ese momento los dados están echados. No solo no podrán proseguir estudios universitarios, sino que el 40% de los estudiantes que comienzan los cursos aplicados, abandona la High School antes de haber finalizado el ciclo. Es la profecía que contribuye a su propio cumplimiento.

Después de seis elecciones provinciales, esa política con tanta razón criticada pero que ha sido sorprendente duradera vuelve a estar en el debate público. Y si de verdad nos importa el futuro de nuestros jóvenes, está en nosotros que no se trate de un anuncio más.

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