Esperando la carroza: crónica de una miseria digna

El grupo artístico CLET (Colectivo Latinoamericano Experimental de Teatro) nació de la necesidad de no sólo mostrar obras en español en Canadá, sino también temas latinoamericanos, y además dar la oportunidad a artistas de diferentes países (desde Chile hasta Turquía), para ser parte de un montaje en vivo.

Alexandra Montealegre, profesora de arte y yoga para niños, y Vicky Chiappari actriz y periodista que se desempeña también como corredora de propiedades (para lo cual se necesita ser artista, si me preguntan), estuvieron a cargo de montar una de las historias más emblemáticas de Sudamérica, “Esperando La Carroza”, del uruguayo Jacobo Langsner. Este dramaturgo nació en Transilvania, Rumania, dato no menor, pues siendo un inmigrante logró entender y destapar la hipocresía de las clases medias en Latinoamérica. Su brillante libreto fue llevado al cine en los 80’s, trasladando la historia a una familia argentina. Desde entonces, “Esperando La Carroza” se ha convertido en un fenómeno de culto.

La historia no es tan complicada: Mama Cora es madre de cuatro hijos. Sergio, casado con la portentosa Elvira y padre de Matilde, vive en la casa materna y  tiene ínfulas de ganador. Antonio está casado con Nora, y participa de negocios mal habidos que le han dado su dinero. Emilia es viuda, vive sola y pobre con su hijo inútil. Y Jorge, casado con Susana, es un pobre diablo, que por reclamar terminó recibiendo a su madre, anciana, con demencia incipiente, en su hogar.

Mama Cora discute con su hijo y nuera, sale de la casa y termina toda la tarde cuidándole el hijo a Dominga, su vecina, sin avisarle a nadie más. Desde ahí, las peleas familiares desatadas por la desaparición de la madre, y la posterior confusión al reconocer un cuerpo equivocado y velarlo, nos hacen disfrutar una historia poderosa, que no deja títere con cabeza respecto al cinismo e hipocresía que puede haber hasta en las mejores familias. Y esto no es todo. Un argumento secundario envuelve a Sergio siendo amante de Nora, y Susana escondiendo que lo sabe. Una historia hecha para comprarse cabritas/pochoclos/palomitas de maíz y reírse a mandíbula batiente.

Como llegué a ser parte del elenco.

Escuché hablar por ahí sobre un grupo de amigos que estaban preparando un montaje teatral. Ávido de historias para el programa de TV que produzco, dirijo y conduzco, “Hola! News Canada”, en Univision Canada, llegué con mi cámara, a hacerles un reportaje, y me enamoré de todos ellos instantáneamente. Es cierto, la obra fue realizada por personas que en su mayoría se conocían y se habían topado cuando sus hijos hicieron teatro infantil hace algunos años. Pero además este elenco tenía un innegable talento, histrionismo y una química que, gracias a Dios, se transmitía intacta al público en el escenario. Me pidieron que ayudara a leer las líneas de un personaje cuyo actor no estaba presente, y más tarde me invitaron a ser parte de ellos. Dije que sí. Y no me arrepiento.

Todos los actores tienen sus propias ocupaciones: bibliotecarios, profesores, cantantes, estudiantes, choferes de transporte público, retirados, vendedores de seguros, etc. Y todos hicimos un esfuerzo para juntarnos a ensayar los viernes en la noche, los domingos temprano en la mañana y uno que otro día en horas extremas. No todos pudimos estar todo el tiempo, pero logramos sacar la obra adelante.

Actores, actrices, artistas.

Tanto “Esperando la Carroza” como el grupo CLET tienen algo en común: las líderes son mujeres. Y por Dios, que placer da verlas trabajar. Sentido común, eficiencia, actitud práctica y sabias decisiones rápidas de última hora son su estampa. En la obra, Sergio (interpretado con aplomo y desplante por Guillermo Gutiérrez), se mueve dando gritos y levantando las manos al aire, dejando en claro quién manda en casa. Pero al mismo tiempo, y sin que nadie se entere, en realidad todo queda en manos de las mujeres. Helas ahí, a Elvira, encarnada por la notable Vicky, quien a la vez hizo el papel de Mama Cora, también de manera magistral; Nora, a cargo de Verónica Ramírez, elegante y ruidosa al mismo tiempo; Susana, un sufrido papel que la cantante Carla Casanova lleva en sus hombros de manera perfecta; Doña Elisa, rol interpretado por tres actrices maravillosas en tres presentaciones distintas, Marleny Montoya, Leticia Torrejón y Xiomara Rodríguez; Dominga, en la piel de Raquel Casanova, en una aparición corta pero rutilante, y Matilde, con una espectacular Sol Villegas, de tan sólo 10 años de edad. O casi 11, como repite en la obra a cada rato.

El resto de nosotros, las miramos con admiración: Jorge (un graciosísimo Necati Engin, actor turco quien recitó sus líneas en español e inglés a la perfección), Felipe, el borracho de barrio (A cargo de Jaime Alba, quien asegura no haber actuado anteriormente, a pesar que nunca le creímos), y el “muchacho encargado de llevar las flores al funeral y que espera que le den propina pero en vez de eso lo meten al velorio para que se vea llena la sala”, encarnado por Matías Guitérrez, líder de la banda de rock Newcomer.

Hay por supuesto, muchos nombres más involucrados, en la organización y ejecución del proyecto (Doris Hincapie, Sandra Riano y Sandra Cárdenas, entre otras,) pero todo esto nació de Elsa Galán, líder del grupo de adultos mayores ALCE, quién comenzó a buscar la manera de reunir fondos para su amada organización. Elsa sólo pudo ver una de las tres presentaciones, partiendo de esta tierra demasiado pronto. Pero no hubo rincón de “Esperando la Carroza”, que no sintiera su legado, su sonrisa, y su incansable trabajo.

Palabras finales

Cuando salimos con mi esposa del teatro tras la última presentación, mi corazón a punto de estallar de gozo sólo tenía tres palabras para explicar lo que para mí fue un triunfo: trabajo en equipo. Un brindis por los hispanos, quienes al fin al cabo, un día llegaremos a ser como Mama Cora.

Raúl Pinto – Periodista chileno especializado en espectáculos, director de Hola! News Canada, en Univisión Canada

Imagen utilizada: Escena de Esperando la Carroza – CLET (Colectivo Latinoamericano Experimental de Teatro)