Un roce con el codo, una oportunidad
de hacer política barata

Monica Percivale
Monica Percivale

MONICA PERCIVALE*

 

La semana pasada, durante una sesión de la Cámara, el Primer Ministro se levantó de su asiento y tomando de un brazo al jefe de la bancada conservadora que se encontraba discutiendo con algunos miembros de la bancada del NDP, lo llevó hacia su lugar.

En el camino, accidentalmente roza con el codo a la parlamentaria del partido Neo-demócrata Ruth Ellen Brosseau.

Varios han sido los videos que circularon y corroboran sin lugar a dudas que el roce no solo fue eso, sino que se produjo de forma totalmente involuntaria.

A río revuelto ganancia de pescadores reza el dicho, y en esas aguas turbulentas la oposición se puso a pescar buscando la mejor presa; Trudeau; y se trató de embarrar la cancha para obtener el mejor rédito.  Política, simple, que mira a las encuestas y no a los principios. Política de esa que hace que todos en algún momento pensemos que es una cosa mala; y en realidad como me enseño mi padre cuando me llevo a mi primera reunión partidaria aún en las épocas de la dictadura en Uruguay, “la política no es ni mala ni buena, lo que la califica y define son las acciones de la gente que la hace”.

 

Calificar el incidente como un acto de violencia de género no es más que una artimaña, rebuscada, insultante y carente de moral. Insultante para la inteligencia del electorado que sin dudas es capaz de ver el hecho por lo que es, pero aún más para los cientos de miles de mujeres que han vivido y sobrevivido al flagelo de la violencia por el mero hecho de ser mujeres. Carente de moral que precisamente una mujer sea la que se abandere en una cruzada  tan repugnante en busca de levantar en las encuestas. Política de la mala.

 

El Primer Ministro se ha disculpado, tres veces, desde el desafortunado incidente. La oposición se frota las manos y se sonríe – Mulcair claramente sonríe en el video – en el convencimiento de que este episodio va a servir para manchar la reputación de Trudeau.

Esta parodia solo beneficia a Trudeau, quien accidentalmente codeó a una colega parlamentaria en su esfuerzo por hacer que la Cámara cumpla con su mandato, que vote leyes, y hablando de leyes, la oposición ha tratado de sacar provecho de un incidente generado mientras se discutía la ley de suicidio asistido. Hilando más fino, un Primer Ministro que no teme mostrarse humano y apasionado por su trabajo.

Las disculpas de la oposición no se han escuchado, y lamentablemente nada indica  que vayan a ser pronunciadas; ojalá no nos falle al memoria en la próxima elección.

 

*Periodista uruuguaya, radicadad en Toronto.