Llueven críticas a Trudeau por viajar en el Día Nacional de la Verdad y la Reconciliación

Si llovieron las críticas al Premier de Ontario, Doug Ford, por no declarar el primer Día Nacional de la Verdad y la Reconciliación como un feriado en la provincia; la actitud del Primer Ministro, Justin Trudeau, tampoco escapó del escarnio público.

El recién reelecto mandatario fue visto de vacaciones con su familia en Columbia Británica en tan señalada fecha que honra a miles de niños indígenas que fueron asimilados a la fuerza en el sistema de escuelas residenciales.

El programa diario de Trudeau indicaba sin embargo que pasaría el día en reuniones privadas en la capital, Ottawa.

Varios medios destacan que la oficina del Primer Ministro posteriormente modificó su itinerario e, incluso, un portavoz admitió que pasaría tiempo en Tofino con su familia durante unos días.

En la plataforma Twitter, el líder canadiense alegó que había “pasado algún tiempo al teléfono” con sobrevivientes de escuelas residenciales, un mensaje que no ha sido recibido con beneplácito por muchos grupos indígenas que han condenado su decisión de no conmemorar el día en persona.

Los líderes de la Nación Tk’emlúps te Secwépemc, ubicada cerca del sitio de la antigua escuela residencial Kamloops, donde se descubrieron las tumbas no identificadas de 215 niños en mayo, dijeron a la prensa que habían escrito dos veces al Sr.Trudeau solicitando que visitara la comunidad el mismo jueves 30 de septiembre.

“El rechazo arrogante de Justin Trudeau a la invitación de Tk’emlúps representa una bofetada a todos los sobrevivientes de las escuelas residenciales indígenas, especialmente a las familias en duelo de los niños que nunca regresaron a casa”, dijo el Gran Jefe Stewart Phillip, de la Union de Jefes Indios de British Columbia.

En una declaración que se hizo pública el pasado viernes, la Asociación de Mujeres Nativas de Canadá manifestó además conmoción y consternación, alegando que la decisión del mandatario de evadir la fecha fue asombrosa por su gran nivel de insensibilidad y desprecio por lo que las Primeras Naciones, los métis y los inuit han aguantado.

En contraposición a la postura gubernamental, el 30 de septiembre cientos de miles de canadienses acudieron a las redes sociales, participaron en ceremonias y vistieron camisetas naranjas, un símbolo de apoyo a los sobrevivientes de las escuelas residenciales, para conmemorar la ocasión.