Mujeres del mundo… Unios!!

MONICA PERCIVALE*

 

El aumento de femicidios ha originado un movimiento conjunto en ambas márgenes del Río de la Plata que se ha autodenominado “Ni una Menos” -títlotulo que aduce a la urgente necesidad de no seguir perdiendo madres, hermanas, hijas, tías o sobrinas a manos de un hombre.

 

Como comunicadora social, como trabajadora comunitaria y como mujer no puedo dejar de sentirme desbordada por la enorme emoción de las decenas de notas que han poblado las distintas redes sociales en los últimos días en relación a la Marcha realizada simultáneamente en Argentina y Uruguay el pasado miércoles.

 

La realidad del tema duele, por ende es imposible desprenderse de los sentimientos que ese dolor genera. Pero es necesaria la pausa de la reflexión para siquiera pensar en encontrar la punta del hilo que nos permita desenredar la madeja de la situación de vida de las mujeres en el mundo entero.

 

La violencia domestica, de género, contra la mujer o intrafamiliar cualquiera sea el término evolutivo al que queramos adherir como correcto, tiene una raíz de historia, de la enseñanza que mamamos e impartimos desde el primer día. Yace en lo que brindamos a nuestros hijos e hijas y en lo que esperamos de nuestras madres y padres. Actitudes y derechos diferentes, casi podríamos decir que opuestos.

 

No tengo dudas que encontrar la solución es un tema de hombres y mujeres, que juntos debemos repensar los roles, y con ellos las obligaciones y derechos de lo que hoy parecen ser dos especies diferentes una masculina que ejerce el poder y el control y una femenina que debe acatar y obedecer. No digo que no hayamos avanzado en la lucha por los derechos de la mujer. Sería ignorante de mi parte negar que hoy las mujeres gozamos de la mayor cantidad de programas y apoyo. Me refiero es a cambiar la esencia, la base que nos autoriza a establecer y mantener los roles que perpetúan la desigualdad.

 

Entiendo que la solución empieza por cada una de nosotras orientándonos al vinculo con otra mujeres, a la solidaridad de género que nos permita cambiar de a poco el modelo de familia nuclear; cambiar la hipocresía de la sociedad que crea las campañas de redes sociales,  se enardece con las noticias de las muertes y se levanta en protesta para luego sentarse cómodamente  frente a la misma pantalla de televisión o de computadora a aplaudir los programas televisivos y los avisos que convierten a diario a la mujer en un pedazo de carne que se ofrece para la satisfacción masculina. Nada cambia si no cambiamos nosotros primero.

 

*Periodista y trabajadora social, uruguaya, radicada en Toronto.