Cumbre Castro-Obama: Una brisa fresca cruza el atlántico

El presidente de Estados Unidos Barack Obama (i) junto a el vicepresidente de Consejo de Estado cubano, Salvador Valdéz Mesa (d) durante la colocación de la ofrenda floral ante el monumento del prócer cubano José Martí en la Plaza de la Revolución en La Habana (Cuba). EFE
OBAMA RINDE HOMENAJE A JOSÉ MARTÍ EN LA PLAZA DE LA REVOLUCIÓN DE LA HABANA
El presidente de Estados Unidos Barack Obama (i) junto a el vicepresidente de Consejo de Estado cubano, Salvador Valdéz Mesa (d) durante la colocación de la ofrenda floral ante el monumento del prócer cubano José Martí en la Plaza de la Revolución en La Habana (Cuba). EFE

FREDDY VELEZ* / Enviado Especial de Correo Canadiense

Lo más importante: no tienen marcha atrás la normalización de relaciones entre EE.UU. y Cuba y, por ende, el fin del bloqueo estadounidense.

Sorpresa: Raúl Castro, el presidente cubano hubiese dicho que de “si hay una lista de nombres de presos políticos en Cuba… los liberamos hoy mismo”.

Obvio: cada país mantiene sus derechos; Cuba a tomar sus decisiones en relación a la democracia, el sistema político y en lo que tiene que ver con derechos humanos; y, por su parte, Estados Unidos seguirá defendiendo en foros internacionales su idea de democracia y exigiendo el respeto de los derechos humanos.

“Existen profundas diferencias entre nuestros países que no van a dejar de existir (…) debemos aceptar las diferencias y no hacer de éstas el centro de nuestras relaciones (…) y concetrarnos en lo que nos acerca y no en los que nos separa”, dijo Castro en tono conciliador.

Entre tanto, Obama afirmó que: “el destino de Cuba no debe ser decidido por los Estados Unidos. Cuba es soberano (…) El futuro de los cubanos será definido o futuro dos cubanos será definido por los cubanos y nadie más”.

Pendiente: una fecha para desmontar el bloqueo económico -que depende de una decisión que no genera consenso en el actual congreso de Estados Unidos.

Lo novedoso: el anuncio de nuevos acuerdos en materia de cooperación en sectores como la agricultura, la protección del medio ambiente y la promoción de la salud y de las investigaciones en ese campo.

Ese, en resumen, es lo que destaca del encuentro sostenido en La Habana este lunes entre Barack Obama, el presidente de Estados Unidos, y su homólogo Raúl Castro.

Luego de su reunión, los mandatarios hablaron –y esta vez el que lo hizo con mayor extensión por su propio pedido fue Obama.

Una salida que causó hilaridad entre los periodistas: la ingeniosa evasión de Castro ante la pregunta sobre a quién prefiere entre los candidatos presidenciales estadounidenses Hillay Clinton y Donald Trump.
“Yo no puedo votar en las elecciones de Estados Unidos”, aseveró con sorna Castro.

Esperanzador que el tono de las intervenciones fueron cordiales, en algún punto informales y que ambos gobernantes coincidieron en afirmar que los frutos de esta nueva relación traerán beneficios no sólo para los pueblos de ambas naciones; también para el hemisferio y para el mundo.

Y una prueba de ello es la revelación por parte de Raúl Castro  de la alianza con investigadores estadounidenses para fomentar el combate a enfermedades no trasmisibles como el zika y males crónicos como el cáncer –campo este último donde Cuba tiene ya productos que han dado resultados prometedores en los relacionados con el pulmón.

 

 

*Editor General de CORREO Canadiense; periodista colombo-canadiense, radicado en Toronto.