¿Por qué nos morimos las mujeres?

Monica Percivale
Monica Percivale

COLUMNISTA INVITADA

*MONICA PERCIVALE.

 

Una vez más se impuso la necesidad de marchar para exigir “Ni una menos”. Nuevamente un movimiento masivo en ambas márgenes del Río de la Plata.

Frente al clamor por la vida, a la distancia me surgió la pregunta  ¿Por que nos morimos las mujeres?

No hablo de la muerte a la que tiene derecho todo ser vivo.

La pregunta va hacia  esas cosas que nos matan todos los días, casi desde el momento de nuestro nacimiento.

 

Nos mata que nos asuman frágiles pero nos obliguen a la fortaleza de cargar con el bienestar emocional de nuestra familia.

Que nos enseñen a ser sumisas, para poder ser femeninas pero se nos exija la fuerza de un animal salvaje a la hora de defendernos cuando nos atacan en casa y fuera.

A diario nos quita la vida trabajar por un salario menor que el de los hombres con la misma capacitación que nosotras y realizando la misma tarea.

Nos aniquila la pelea entre lo que nos dicta la moda y el castigo mas de una vez mortal consecuencia de un escote o una minifalda.

Nos asesina el miedo a no saber hasta donde vivir nuestra sexualidad sin la condena a nuestra decencia, esa que nos impusieron desde chiquitas.

 

Las mujeres nos morimos por esa discriminación que permite el manoseo sádico en un ómnibus o en la calle, simplemente porque somos mujeres.

Fallecemos por el derecho que sienten los hombres todos a juzgar nuestra moral por la condición de nuestro himen al llegar al matrimonio.

Es mortal querer pensar por nosotras mismas y aun más cuando esa opinión difiere de la de los hombres.

Es letal que la responsabilidad del embarazo sea solo nuestra pero el derecho al aborto le pertenezca a todos.

La imagen de nuestro cuerpo como material de mercadeo y venta para el producto que sea, nos extermina lento pero seguro.

Nos elimina la paternidad irresponsable y la maternidad asumida en solitario aun en medio de una vida de pareja.

Nos aniquila la indignidad del burdel, y la monstruosidad de la trata.

 

Nos morimos todos los días, en la mujer profesional, en la madre, en la hija en la hermana, que se usa como estandarte para reclamar que no nos maten mas, perdiendo de vista que la vida nos pertenece digna, plena y libre desde nuestro primer aliento simplemente porque existimos.

 

 

 

* Trabajadora Social uruguaya radicada en Toronto