¿Qué tan influyentes somos en Canadá?

Los 10 Hispanos más Influyentes en Canadá 2014
Los 10 Hispanos más Influyentes en Canadá 2014

MARTIN MOVILLA*

Hace algunos años, cubriendo una campaña electoral federal en Canadá, le pregunté a un diputado de origen hispano porqué nunca se presentaba como tal ante sus electores.
Su respuesta fue clara y contundente: “Yo soy diputado de todos los canadienses y si quiero seguir avanzando en mi carrera política tengo que desligarme de mis orígenes porque, entre otras cosas, los hispanos votan poco.”
Y los estudios realizados en varias ciudades del país le dan razón –en el tema de que los hispanos votamos poco y en el de que los canadienses prefieren votar por quienes no tienen una preferencia étnica, al fin y al cabo un diputado debe servirle a todo el mundo.
Sin embargo, esas respuestas me llevaron a buscar qué tan influyentes podíamos ser los hispanos en las diferentes regiones de Canadá y qué tanto representábamos para quienes nos han visto crecer como comunidad en los últimos 20 años.
La experiencia fue más que gratificante: centenas de hispanos ocupan puestos públicos y privados de gran responsabilidad en todas las provincias y territorios del país.
No es raro ver a personas de origen latinoamericano dirigiendo departamentos científicos, coordinando programas educativos o dictando clases en el primero, segundo o tercer ciclo universitario. Como tampoco lo es encontrar presidentes, directores generales y gerentes hispanos en grandes compañías multinacionales y nacionales.
Hay hispanos desarrollando varios de los más famosos juegos de video producidos en Canadá, componiendo la banda sonora de películas canadienses y extranjeras filmadas o simplemente editadas aquí y trabajando en la dirección de famosas producciones discográficas.
En mi recorrido por las rutas canadienses me encontré con gente hispana exitosa y reconocida por sus conciudadanos: inventores, médicos, científicos, investigadores en campos como la creación de vacunas, la pediatría, la cardiología, la neurología, la agricultura y la protección de las reservas pesqueras, lingüistas, directores de cine y televisión, directores de grandes parques, funcionarios públicos de alto nivel, concejales, diputados (provinciales y federales), arquitectos, ingenieros, publicistas, músicos, artistas plásticos, dirigentes de ONG, abogados, jueces, militares y muchos otros.
Entonces la pregunta se hizo más intensa en mi cabeza: ¿Por qué entonces los latinos no logramos “despegar” en nuestra participación social colectiva y volvernos influyentes en las comunidades y ciudades en las que estamos contribuyendo?
Podríamos recurrir a las investigaciones académicas para tratar de explicar esta realidad pero digamos que una parte de lo que en ellas se dice comienza con una constatación muy sencilla que muchas veces no hacemos: aunque nos llamemos y nos llamen “la comunidad latina” y “los latinos” o “los hispanos” en realidad somos personas procedentes de diversos países que tienen muchas cosas en común –en especial la lengua, la religión y los valores sociales- pero también muchas diferencias e –incluso- muchas rivalidades.
Esa constatación es –en ocasiones- dolorosa pero realista. No es fácil que un argentino o un colombiano o un chileno o un salvadoreño se lancen a la actividad política o al colectivo social con el apoyo de “todos los hispanos”.
De una u otra manera, las solidaridades para avanzar en esos campos de trabajo colectivo con objetivos comunitarios se diluyen entre las rivalidades, la indiferencia, los intereses y necesidades individuales y la
competencia entre nosotros mismos.Las autoridades nacionales, provinciales y locales comienzan a vernos con otros ojos. Poco a poco los dirigentes políticos, sociales, comunitarios, empresariales, profesionales y económicos comienzan a darse cuenta de lo importante que es contar en sus proyectos con la experiencia, los conocimientos, las ganas,  las capacidades, la inventiva, la creatividad y la originalidad que traen –y han traído- muchos de los que llegan al país.
Este es el mejor momento para unirse o crear iniciativas que nos permitan crecer comunitariamente abriendo el espacio para los que vienen detrás –nuestros hijos o los hijos de los otros- y para los que vienen llegando. El futuro que tenemos es promisorio.
Cierto, no estamos en Estados Unidos y no somos millones, pero somos lo suficientemente destacados en muchos ámbitos de la sociedad, el sistema de producción y la dirigencia nacional, como para unir esfuerzos conseguir –gracias al trabajo conjunto y coordinado- ventajas para temas como el reconocimiento de diplomas, la validación de experiencias, la inserción profesional y la apertura hacia nuestros países de origen.
Si hablamos al unísono en los temas que nos interesan a todos, comenzaremos a construir nuevas autopistas hacia nuestros sueños y lograremos vencer las barreras que nos separan dando paso una estrategia colectiva que nos beneficie a todos.
¿Será que podremos construir, mano con mano, una nueva perspectiva para nuestra comunidad?
Lo que se necesita, lo tenemos. La voluntad y el querer hay que seguirlos trabajando.
* Periodista colombiano radicado en Montreal, vinculado con CBC Radio Canadá Internacional,ganador en los Premios 10 Hispanos más Influyentes en Canadá (2014)