¡Bueno es el ejercicio, pero no tanto!

Ejercicio físico
Hagamos ejercicio, sí, para mejorar nuestra salud física y mental, pero no para arruinarla

MONICA PERCIVALE

A pesar de que muchos de nosotros nos preocupamos por hacer suficiente ejercicio para así mantenernos sanos, existe la posibilidad de sobre-ejercitarse.
El ejercicio en forma regular es bueno, pero más no siempre es mejor.
Existen casos en los que el ejercicio compulsivo puede ser tan peligroso como cualquier desórden alimenticio, cuando éste se utiliza para purgar el organismo de las calorías que se han insumido.
La imagen de la bulimia normalmente envuelve una mujer atracándose de comida para luego purgarse con el fin de eliminar las calorías consumidas. Esta imagen es a menudo correcta.
Pero los bulímicos no siempre se purgan por medio del vómito, algunos lo hacen por medio del ejercicio, ya sea porque son incapaces de inducirse el vómito o porque lo encuentran repugnante. El ejercicio por su parte no solamente evita el recurrir al vómito como método de purga, sino que es además socialmente aceptable y hasta aplaudido.Es difícil de diagnosticar cuando una persona sufre de bulimia manifestada en el ejercicio, porque hoy en día existe la creencia generalizada de que el ejercicio es genial. Entonces a aquel que hace de más no lo vemos como alguien en riesgo de un serio desorden alimenticio, sino como alguien que esta haciendo lo correcto.
Los riesgos más significativos del ejercicio extremo son los conocidos síndromes de exceso, tales como las fracturas por stress de los huesos, las arritmias cardiacas, donde el metabolismo ha sido alterado y la amenorrea.
Las fracturas óseas por estrés son micro fracturas que se producen normalmente en las áreas donde descansa nuestro peso, tales como los pies y los tobillos. Los pacientes que padecen de desordenes alimenticios sufren de estas fracturas dado que también sufren de osteoporosis (pérdida de tejido óseo).
Las arritmias cardíacas son el resultado de severas alteraciones al metabolismo. Como respuesta a la rápida pérdida de peso, el cuerpo se protege a sí mismo de futuras pérdidas de materia grasa retardando el metabolismo, lo que hace que no se sienta calor al hacer ejercicio y que el ritmo cardíaco sea lento. Tales síntomas pueden ser equívocamente vistos como saludables, cuando en realidad lo que esta sucediendo es extremadamente peligroso, porque en esos casos el corazón ha reducido su ritmo como forma de preservar energía. Estas arritmias afectan la capacidad conductiva de electricidad del corazón y pueden llevar a la muerte súbita.
Esta forma de desórden alimenticio es más común entre las mujeres, y entre ellas en las mayores de 35 años. Se estudian actualmente en la Universidad de Palo Alto, California, las razones por las que el ejercicio se puede tornar tan adictivo, especialmente entre el grupo de mujeres adultas. Algunos estudios han establecido que a la edad madura las mujeres son extremadamente susceptibles a los “efectos del paso del tiempo” en sus cuerpos, y como resultado de la constante publicidad de mujeres delgadas y en excelente atlético, consideran que el ejercicio es una forma saludable de bajar de peso.
En un grupo de 460 mujeres diagnosticadas con bulimia, entrevistadas por la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, se obtuvo la escalofriante respuesta de 448 de ellas de que el ejercicio excesivo que practicaron durante los últimos meses es una forma saludable de estar en forma y perder peso, ninguna de ellas por su parte lo comparo a la purga por medio del vómito, a la que consideraron desagradable y enfermiza.
Los científicos a cargo de este estudio atribuyen esta ciega defensa al ejercicio, a la segregación de endorfina en el organismo como producto del mismo ejercicio, esta hormona, provoca el sentimiento de estar en buen estado, ‘”de sentirse bien”. Esa sensación no puede entonces ser fácilmente considerada como un riesgo o una enfermedad.
Frente a estos estudios y descubrimientos nos preguntamos, ¿Hasta cuando las mujeres seguiremos comprando los estereotipos de belleza y bienestar que la publicidad nos vende? ¿Hasta cuando veremos los anuncios publicitarios como verdades absolutas?
Amemos nuestro cuerpo tal cual es, el vestido de nuestra alma.
Hagamos ejercicio, sí, para mejorar nuestra salud física y mental, pero no para arruinarla.