LOS DOS HILARIO DURAN: Perfil
de un músico latino en Toronto

Hilario Durán.

FREDDY VELEZ*

Hilario Durán tocando el piano con la maestría que le caracteriza. Fotos: F. Velez
Hilario Durán tocando el piano con la maestría que le caracteriza. Fotos: F. Velez

Perfil de un músico latino en Toronto.

 

Hay dos Hilario Durán. El primero es el tipo de andar cansino, cabeza un tanto abajo, de pocas palabras, de tono bajo, que no se nota en medio del invierno de Toronto. No parece cubano.

El otro es el que brilla sentado frente a un teclado, el que le saca sentimientos a las partituras, el que deja sin palabras a los auditorios –aquellos que sólo se atreven a escuchar y a aplaudirle. Canadá ya lo reclama como talento suyo. Nota alta.

El primer Hilario llegó el jueves pasado a Lula Lounge antes de las ocho de la noche sobándose las manos para matarles el frío. Con movimientos de conejo nervioso se escabulló hacia el camerino de dónde solo salió para dar un concierto solo de piano –valga la expresión.

Unas doscientas personas le esperaban ansiosos en ésa, una meca de la música del mundo.

El segundo Hilario, el ganador tanto de Grammys como de Junos, hizo la venia respectiva y sin mediar palabra –que en él escasean- se dio a lo suyo. Un recital de una hora y cuarto que supo a poco.

Y sacó un repertorio que tenía algo de danzón cubano de sus autores preferidos, otro poco de lo suyo; también una pizca de gente como el venezolano Simón Díaz y al final, cómo no, algo del gran maestro Ernesto Lecuona. ¡Ovación cerrada!

La noche de Toronto ama a Hilario, como él ama las noches de La Habana, pero en el frío del invierno canadiense Hilario, el otro, trae una brisa de cálida música para abrigar a los melómanos. Y en el verano traerá una nueva producción, eso dijo entre lo poco que dijo el primer Hilario. ¡Bravo, maestro!

*Editor de CORREO Canadiense.