La verdad en medio de las mentiras

Monica Percivale
Monica Percivale

MONICA PERCIVALE*

 

Melania Trump, la esposa de Donald Trump, ex modelo inmigrante nacida en Eslovenia, se dirigió a la convención republicana, con un discurso  no solo  hueco y plagado de mentiras, sino que además hoy todos sabemos fue un plagio del otrora pronunciado por Michelle Obama antes de la primera elección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos. Discurso que la señora Trump pretendió hacer pasar como escrito de su puño y sin colaboración.

 

Habló ella de la exitosa carrera de su esposo en el mundo de los negocios, sin hacer mención a las numerosas y dudosas quiebras que conforman el currículo del ahora confirmado candidato republicano, y que le permitieron amasar la cuantiosa fortuna.

 

Se refirió a sus orígenes, a la elegancia de su madre y la avidez por los viajes que le inculcó su padre, sin mencionar que la primera era empleada de una fábrica y su papa vendedor de autos; quizás en un intento de disimular un origen humilde, que pudiera enmarcarla en una definición de la caza-fortunas que se casó con un hombre 23 años mayor que ella. Melania Trump no pronunció siquiera el nombre de sus padres, sin embargo nombró uno a uno  los integrantes de la familia de su esposo y habló de algunas de sus virtudes.

 

La mentira más aberrante del discurso de la aspirante a primera dama fue hablar de los planes de gobierno de su esposo, como inclusivos de musulmanes, hispanos, afro-americanos, asiáticos, cristianos y judíos, después que el mundo ha tenido diarias muestras claras de la discriminación y racismo reinantes en cada acto de la campaña de Trump.

 

En busca de establecer una simpatía con el publico, habló de su origen inmigrante, de sacrificio,  viviendo en Paris y Milán antes de mudarse a New York, cuando trabajaba como modelo -nada de humilde y menos aún de sacrificado. Un insulto para los miles de inmigrantes que a diario arriesgan sus vidas y a menudo la pierden  para llegar a la tierra del sueño de fortuna y bienestar. Esos mismos inmigrantes a los que su esposo ha usado como munición para exacerbar a una población carente de cultura, y por ende fácil de manejar, tanto que ya le garantizaron la nominación.

 

Por ultimo, todos sabemos ahora que a pesar de contar con media docena de profesionales que le escribieran el discurso, Melania Trump o alguien de la campaña eligió plagiar el discurso de Michelle Obama del 2008. La única parte del discurso en la que no dijo mentiras era en si misma una mentira.

¿Descuido? No, una simple consecuencia de la arrogancia y falso sentimiento de superioridad de Trump, que como todas sus afirmaciones termina resultando una burda ignorancia.

Preocupa la seria posibilidad de que esta pareja macabra termine mudándose a la Casa Blanca, con todo el poder que tal hecho conlleva.

 

* Periodista uruguaya radicada en Toronto.