Deportes, niñez y salud: tres elementos inseparables

Uno de los hábitos esenciales para la salud de niños y adolescentes es practicar deportes o realizar algún tipo de actividad física continuada.

Todo ello evita problemas de sobrepeso y obesidad, cuyas cifras son particularmente elevadas en nuestra comunidad, disminuye el riesgo de desarrollar en el futuro enfermedades crónicas, socializa y ayuda a adquirir habilidades sociales, y no permite caer en el aburrimiento, los videojuegos y los teléfonos máviles.

Para alcanzar todo lo anterior, por supuesto, hay que llevar una alimentación sana y equilibrada, pero además es necesario complementarla con algo elemental pero cada día más extraño: moverse. Disfrutar del hecho de desplazarse y exigirse. Hacer deporte.

El sendentarismo entre los y las jóvenes

Los datos de sedentarismo en Canadá preocupan a los especialisatas. Cerca del 50% de los niños y adolescentes pasan más de dos horas y media al día delante de una pantalla independientemente del día de la semana, y esa cifra asciende al 80% si se trata del fin de semana.

Esos porcentajes son mucho mayores en los sectores de menores ingresos y entre los inmigrantes pertenecientes a lo que se conoce como “miniorías visibles”, especialmente cuando se trata de familias que han llegado al país recientemente. Y se relacionan con el sentimiento de bienestar en la escuela y con el rendimiento escolar, de tal modo que a menores niveles de actividad física, se observan también más dificultades para la realización de las tareas escolares.

Veíamos en una nota de nuestra última edición que ya está siendo causa de preocupación la falta de actividad física en los niños y niñas que asisten a instituciones de educación inicial (day care), pero eso no hace sino prolongarse a medida que crecen.

En España, un país en el que las cifras son muy parecidas a las canadienses aunque allí el clima no limita las posibilidades de mantener activides físicas y deportes al aire libre durante todo el año, se está comenzando a desarrollar una nueva disciplina “Juego activo en el patio” mediante la cual se promueven los viejos juegos infantiles como el rango que, sin ser deportes propiamente dichos,sí ayudan a que los alumnos salten, corran, y creen espíritu de equipo, colaboración y competencia.

Los niños frente a las pantallas

Las cifras que se manejan muestran que más de la mitad de los niños y adolescentes en Toronto no cumplen con las recomendaciones de instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Academia Americana de Pediatría de no pasar más de dos horas al día delante de una pantalla, ya sea la televisión o cualquier otro dispositivo.

Según esas recomendaciones los niños menores de dos años no deberían estar expuestos a pantallas más que ocasionalmente. Entre dos y cuatro años no deberían superar la hora diaria de exposición, y los mayores de cuatro o cinco años, no deberían superar las dos horas cada día.

Del mismo modo, la mayor parte de los niños entre nueve y 18 años tampoco sigue las recomendaciones de la OMS de hacer una hora al día actividad física de moderada a vigorosa.

Ese tipo de actividad no sólo se debe fomentar desde que los niños son muy pequeños, sino que es necesario que los padres se sumen a la actividad de sus hijos no como acompañantes o espectadores, sino como participantes, dando el ejemplo de la conducta que se está tratando de propiciar.

Si los niños ven que sus padres realizan actividad física, establecen todos los estudios al respecto, la harán también, sobre todo los más pequeños y antes de la adolescencia, que es cuando los niños tienden a copiar lo que hacen sus padres.

Los beneficios del deporte son conocidos e innumerables: mejora la locomoción y la coordinación, mejora la postura corporal y el desarrollo integral de todo el cuerpo, modifica los equilibrios hormonales provocando mayores sensaciones de alegría, satisfacción y bienestar, y ayuda al desarrollo de las capacidades mentales e intelectuales.

El deporte aumenta el desempeño de los niños y jóvenes en todas las áreas

Si un padre o una madre desea que sus hijos tengan una infancia feliz, saludable y exitosa desde el punto de vista escolar, un paso casi imprescindible debería ser integrarlos en un equipo deportivo.

Eso los hará entender la diferencia entre plantearse retos todos los días o quedarse pasivamente esperando a que un adulto resuelva los problemas por ellos.

Los hará desarrollar empatía, sentido de pertenencia y amistad.

Los hará comprender que está en ellos no defraudar a sus pares, desarrollar confianza y autocontrol y a saber perder cuando la derrota fue inevitable.

Los hará moderarse en las comidas, elegir el alimento que se llevan a la boca y cuidar su mente y su cuerpo como un lugar único y personal del que depende todo en su vida.

Y mejorará su capacidad de concentración y de uso razonable y efectivo del tiempo.

Los niños y niñas que practican deportes, por lo general tienen niveles adecuados de autoestima, gestionan de mejor forma tanto los éxitos como los fracasos, manejan mejor sus propios niveles de ansiedad y frustración y están más protegidos contra enfermedades como la depresión. Y entre los adolescentes que proctican deportes suelen ser menores los riesgos de adoptar conductas de riesgo como las adicciones.

Es necesario animar desde pequeños a todos los niños a hacer algún tipo de práctica deportiva: existe un abanico muy grande de actividades y es necesario que ellos elijan la que más les guste, sin intentar orientarlos hacia alguna en especial ya que eso puede contribuir a que la rechacen.

Y (esto es fundamental) sin imponerles criterios de competitividad cuando aún son demasiado pequeños y todavía no han comenzado a gestionar bien el fracaso.

Se trata de que ellos/ellas jueguen, se muevan, y crezcan y las expectativas de sus padres que vayan más allá de eso tan simple y necesario pueden ser una traba que en largo plazo podría ser insalvable

Lois es una conocida reportera que fue capaz de desempeñar tareas típicamente masculinas en una época en la que las mujeres aún estaban limitadas a la esfera doméstica y totalmente apartadas de la esfera pública. Y si bien se trata obviamente de un pseudónimo utilizado por alguien que no desea ser reconocido/a, en Correo estamos orgullosos de sus colaboraciones.