Una nueva normalidad: el público con poder

El público que también participa cuando no está

El sociólogo español David Díez, ha tomado los resultados de más de 200 partidos de fútbol de primera y segunda división que se han jugado sin público en las tribunas y los ha comparado con los promedios de los resultados anteriores al COVID-19 y ha encontrado una diferencia de más del 10% en las victorias de los equipos vistantes.

Ese tipo de estudios merecen poder realizarse con mayor número de casos y eso sólo será posible hacerlo cuando hayan transcurrido varios meses, pero ya van evidenciando lo que intuitivamente todos sabíamos: las hinchadas juegan y hasta definen resultados.

Si en el futuro próximo una vacuna nos permite convivir con el coronavirus sin grandes riesgos y si para entonces los hábitos del público se mantienen, es posible que la nueva normalidad se parezca a la vieja. Nada habrá cambiado.

Pero si, por el contrario, la actual situación se prolongara varios meses más y los nuevos hábitos se afirmaran, quizás el público no estará dispuesto a seguir desempeñando un papel pasivo como hasta hoy.

Por eso cabe preguntarse… ¿quienes manejan el enorme y no siempre trasparente negocio del deporte, no deberán tener en cuenta que las personas que pagan una entrada para ver un espectáculo deportivo no son sólo espectadores sino que son, de alguna forma, una parte esencial de cada plantel?

El público que habla con voz atronadora

Hace pocas ediciones recordamos lo que había sucedido en 2018 cuando el jugador de la NFL Colin Kepernik había comenzado a hincarse mientras se escuchaba el himno de su país, como forma de protestar contra la violencia policial hacia la comunidad negra.
Y comparamos aquello, que desató la ira presidencial y terminó con la carrera deportiva de Kepernik con lo que había comenzado a suceder tras la muerte de George Flloyd y la ola de protestas que sacudieros y siguen sacudiendo a los EEUU.

A principios de julio había sorprendido que la misma liga de fútbol americano que dos años atrás había multado al equipo de Kepernik para obligarlo a prescindir del jugador, en esta oportunidad se manifestaba a favor de que los deportistas manifestaran su adición al movimiento Black Lives Matter.

Pero si aquel rápido aggiornamento se podía ver como una manifestación de oportunismo, lo que hemos estado viendo en la NBA, da cuenta de un cambio real, auténtico y sentido.

Y permite que nos preguntemos: ¿si ahora fue posible que los deportistas hicieran públicos sus posicionamientos frente a un tema de profundo interés social, por qué antes no lo era?

Y la respuesta es precisamente: el público.

Un público que comienza a demostrar que no sólo acepta sino que además necesita y reclama que lo que le importa sea tenido en cuenta.

Un público que, cuando se reanuden los espectáculos deportivos, podría no volver a las tribunas sin no se ve representado en el centro de la escena. Un público que ahora entiende que el único legado que tiene valor real es el que humaniza y vincula a las estrellas del deporte con las multitudes que cada día más, conocen su propio valor, su propia importancia y su propio poder.

Lois es una conocida reportera que fue capaz de desempeñar tareas típicamente masculinas en una época en la que las mujeres aún estaban limitadas a la esfera doméstica y totalmente apartadas de la esfera pública. Y si bien se trata obviamente de un pseudónimo utilizado por alguien que no desea ser reconocido/a, en Correo estamos orgullosos de sus colaboraciones.