Una semana que conmocionó al mundo

Miles de japoneses llegaron el martes hasta el templo budista Zojoji, en Tokio, para rendir homenaje al ex primer ministro Shinzo Abe a propósito de su velorio.

Abe fue asesinado el pasado 8 de julio mientras pronunciaba un discurso de campaña en la prefectura de Nara en una jornada que conmocionó a la comunidad internacional.

La violencia política se vuelve a hacer presente de esta manera en las tierras niponas levantando una importante alerta al respecto para el actual gobierno japonés.

El canciller de la nación, Yoshimasa Hayashi, dijo que recibió un total de mil 700 mensajes de condolencias por la muerte del estadista, procedentes de 259 países e instituciones internacionales.

Abe, quien fue el primer ministro en funciones con más tiempo de Japón, recibió de manera especial la despedida de su pueblo que protagonizó manifestaciones de duelo en las prefecturas de Nara (donde ocurrió el atentado), Yamaguchi, Yamanashi y Fukushima.

Sri Lanka en una nueva etapa tras protestas populares

Otro acontecer que marcó la semana fue las protestas masivas en Sri Lanka que terminaron con la renuncia del presidente y del primer ministro de la nación.

Sri Lanka vive desde hace meses una profunda crisis socioeconómica por la falta de divisas extranjeras que le impiden importar productos básicos, medicinas y combustible para sus 22 millones de habitantes.

La situación se agravó cuando el pasado sábado unas 100 mil personas se concentraron frente a la residencia oficial del ahora expresidente Gotabaya Rajapaksa, exigieron su renuncia al cargo y manifestaron descontento por las carencias.

Muchos de los manifestantes irrumpieron finalmente en la vivienda de Rajapaksa, en Colombo, luego de romper los cordones de seguridad de la Policía.

Otros, incluso, incendiaron la vivienda del primer ministro, Ranil Wickremesinghe, localizada en un barrio acomodado de Colombo, la capital.