Más vale tarde que nunca

Monica Percivale

MONICA PERCIVALE*

 

Todo parece apuntar a que finalmente la Ciudad de Toronto tendrá su plan de vivienda subsidiada manejada por organizaciones no lucrativas.

El plan denominado Casa Nueva, surgió a raíz del informe sobre vivienda elaborado por la Comisión organizada por el alcalde de Toronto, John Tory y liderada por el Senador Liberal Art Eggleton, quien fuera a su vez alcalde de Toronto entre los años 1980 y 1991.

 

La Comisión de Vivienda Comunitaria de Toronto (TCHC sigla en Ingles) necesita desesperadamente un cambio de política, en su misión y visión de empresa. Habiéndose convertido en un gigante burocrático, cuyo propio peso y tamaño le han impedido funcionar adecuadamente, permitiendo así que existan edificios en condiciones más que precarias, listas interminables de aspirantes a viviendas subsidiadas, e inquilinos con necesidades ignoradas.

 

El plan apunta a crear un organismo que este basado en la comunidad y sin finalidad de lucro, que albergue residentes subsidiados con otros que paguen renta a precio de mercado. Esta idea ya ha mostrado sus cualidades en diferentes proyectos a lo largo de la Ciudad de Toronto, permitiendo así mejorar no solo en el aspecto financiero, al tener el ingreso de rentas redituables sino en lo social, reduciendo el aislamiento de los proyectos de vivienda comunitaria, y con ello también la estigmatización de dichos edificios.

 

Han recomendado también la descentralización de los mandos, apuntando a poner mas empleados en la calle, contactando familias, y relevando las distintas realidades de cada una. Así como también el incremento de alianzas con diferentes organizaciones comunitarias, no solamente en el área de vivienda sino en muchas otras como salud, salud mental, capacitación para empleo, etc.

 

En el siglo XXI, Toronto empieza a andar el camino certero para la creación e implementación de una política de vivienda comunitaria; el enfoque social y holistico de la comunidad y del cliente.

La vivienda es un derecho humano básico, pero no se trata de proveer un techo, este debe permitir a quien lo habite vivir en condiciones dignas. La sociedad por medio del gobierno de la comuna, tiene el deber de mantener la individualidad y el bienestar de cada habitante de dichos proyectos. Facilitar el acceso no solo a la vivienda digna, sino a los diferentes servicios que permitan el total desarrollo de sus habitantes para beneficio de dichas personas y de la sociedad en su conjunto. El individuo como parte de un todo, para si mismo y para todos.

*Periodista, trabajadora social, Uruguaya radicada en Toronto.