Desde hace 30 años los niños y las niñas tienen derechos

Ilustración de Quino para las campañas de UNICEF sobre los derechos de niñas y niños

Hace casi exactamente 30 años, el 20 de noviembre de 1989, se aprobó en Naciones Unidas la Convención sobre los Derechos del Niño, una ley internacional que se ha convertido en el acuerdo de derechos humanos más ampliamente ratificado de la historia y que ha contribuido a transformar la vida de niños y niñas de todo el mundo.

Si deseas ver todas las ilustraciones de Quino para la campaña de UNICEF que celebra los 30 años de la Convención, accedes a ellos con un click aquí.

La Convención, con la excepción de los EEUU (que no la ratifica porque se reserva el derecho a que los niños puedan ser condenados a la pena de muerte) se aplica en prácticamente toda la comunidad de naciones, con lo que ofrece un marco ético y jurídico compartido.

Al mismo tiempo, constituye un punto de referencia común según el cual es posible evaluar y comparar los progresos alcanzados.

  • Representa la primera vez en que se realizó un compromiso formal para asegurar el cumplimiento de los derechos humanos y verificar los progresos alcanzados en favor de la infancia.
  • Indica que los derechos de los niños y niñas son derechos humanos. No son derechos especiales, sino más bien derechos fundamentales integrales a la dignidad humana de toda las personas, incluidos los niños y niñas. Los derechos de la infancia no pueden considerarse por más tiempo como una mera opción, como si fuera un favor o una gentileza dedicada a los niños, o una obra de caridad. Los derechos generan obligaciones y responsabilidades que todos debemos cumplir y respetar.
  • Es un elemento de referencia para muchas organizaciones que trabajan con los niños o en favor de ellos, incluidas las ONG y las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas.
  • Reafirma que todos los derechos son importantes y esenciales para el desarrollo pleno del niño y la importancia de extenderlos a todos y cada uno de los niños y niñas.
  • Reafirma la noción de que el Estado es responsable por el cumplimiento de los derechos humanos, y los valores de transparencia y escrutinio público asociados con ella.
  • Promueve un sistema internacional de solidaridad diseñado para alcanzar el cumplimiento de los derechos de la infancia.
  • Subraya y defiende la función de la familia en las vidas de los niños y niñas.

Tal como se reconoce ampliamente, todavía no ha sido posible alcanzar todas las metas que la convención se ha fijado. Son millones los niños y niñas que en el mundo no disfrutan de los derechos que se les reconocen legalmente, que no tienen alimentación adecuada, que no tienen garantizada su educación o que son obligados a trabajar. Los niños que viven en países en guerra suelen sufrir ataques directos, han sido asesinados, mutilados o reclutados para participar en los combates y utilizados como escudos humanos. Y con frecuencia no ha sido posible lograr que los responsables rindan cuenta de sus acciones.

“Para los miles de niños muertos o mutilados en los conflictos de este año (dice el informe 2018 de UNICEF) el fracaso del mundo es evidente. Sin embargo, también estamos fallando a los niños cuando se afectan sus hogares, sus escuelas, sus hospitales y los demás servicios que les proporcionan los elementos básicos de la vida, o cuando se les niega el acceso a todo ello”.

Progresos a pesar de todo y brechas a superar

Aún así, los progresos que se han experimentado tras la ratificación de la Convención han sido notables. Por poner sólo algunos ejemplos, de acuerdo a lo que informa UNICEF, las muertes de niños menores de 5 años se han reducido en un 50%, en tanto que el porcentaje de niños desnutridos se ha reducido a casi la mitad entre 1990 y el presente.

Existen aún brechas paradójicas en cuanto al cumplimiento de la Convención y organizaciones como Kids Rights y la Erasmus University de Rotterdam, encargadas de elaborar el Kids Rights Index cada año, han difundido cifras alarmantes que muestran que mientras algunos países en desarrollo realizan avances, algunos países desarrollados experimentan retrocesos.

Tal es el caso de países como el Reino Unido y Nueva Zelanda, que se ubican en los lugares 170 y 169 de una lista de 181 países evaluados en 2019 debido al modo en que las autoridades tratan a los niños y niñas refugiadas o inmigrantes.

En contraposición, países pobres como Tailandia o Túnez, están entre los 15 primeros lugares porque han integrado los derechos del niño en la legislación nacional, proporcionan fondos presupuestarios para la puesta en práctica de esos derechos, y han integrado a las nuevas generaciones como parte sustancial de la agenda política.

Los países que lideran el ranking son: Islandia, Portugal, Suiza, Finlandia, y Alemania, en ese orden.

Preguntas pendientes

Algunas preguntas interesantes que podríamos hacernos entonces es ¿cómo estará rankeado Canadá? ¿Qué lugar ocupará y por qué? ¿Qué hacemos bien y en que fallamos quienes en este país nos procupamos por las condiciones de vida en que crecen nuestras niñas y nuestros niños? ¿Todos ellos tienen asegurado por el Estado el mismo nivel de educación, vivan donde vivan o sean quienes sean? ¿Llegan a la vida adulta habiendo disfrutado de similares oportunidades? ¿Está el agua que beben todos ellos libre de plomo y de otros contaminantes? ¿Son felices?

Pero por supuesto, para responder adecuadamente esas y otras muchas preguntas similares, deberemos ocupar (mucho) espacio en siguientes ediciones…

2 COMENTARIOS

  1. Muy bueno el artículo, me deja obligada a a buscar el ranking. Aunque no creo Canadá este en muy buen lugar, con la trágica crisis de niños y adolescentes indígenas quitándose la vida en el norte, muy triste.

    • ¡GRACIAS POR TU COMENTARIO!
      Como el artículo es de Nora, yo tampoco sé todavía cómo está Canadá en el ranking.
      Avisame cuando lo encuentres y no te olvides de que buscamos gente que tenga ganas de escribir algo!!

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