Inflación energética

El gobernador del Banco de Canadá, Tiff Macklem, afirmó este martes que el reciente aumento de la inflación en el país está impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía, aunque reconoció que el incremento de los precios de los alimentos continúa siendo motivo de preocupación para las autoridades monetarias y para los hogares canadienses.

“La razón del aumento se concentra principalmente en los precios del petróleo”, señaló Macklem, quien subrayó que no existen señales de una inflación generalizada en la economía canadiense.

La declaración se produce después de que los datos oficiales mostraran que la tasa anual de inflación alcanzó el 3,2 por ciento en mayo, superando por primera vez en 29 meses el rango objetivo del Banco de Canadá, situado entre el 1 y el 3 por ciento.

No obstante, los indicadores de inflación subyacente, seguidos de cerca por la entidad para evaluar las presiones inflacionarias de largo plazo, se mantuvieron relativamente moderados.

Durante una intervención ante representantes del sector empresarial en París, Macklem amplió su análisis hacia la economía global y alertó sobre el resurgimiento de desequilibrios financieros internacionales que podrían incrementar los riesgos para la estabilidad económica mundial.

Según explicó, el importante superávit exportador de China y la creciente dependencia de Estados Unidos del capital extranjero están contribuyendo a ampliar de nuevo estas brechas, que se habían reducido tras la crisis financiera internacional de 2008.

El gobernador señaló que las tensiones comerciales y el aumento del proteccionismo, agravados por las políticas arancelarias impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump para reducir el déficit comercial de su país, están modificando profundamente los flujos de comercio e inversión a escala global.

“Las finanzas transfronterizas son algo positivo”, afirmó Macklem, aunque advirtió que cuando los flujos de capital se vuelven excesivos pueden agrandar los desequilibrios comerciales, alimentar el proteccionismo y provocar una asignación ineficiente de los recursos financieros.

El responsable del banco central canadiense también expresó preocupación por el fuerte volumen de inversiones dirigidas hacia la inteligencia artificial y las infraestructuras asociadas, un fenómeno que, a su juicio, podría contribuir a la formación de burbujas financieras similares a las observadas antes de la crisis financiera mundial.

Asimismo, destacó el creciente peso de intermediarios financieros no bancarios, como fondos de cobertura, firmas de capital privado, fondos de pensiones y otros gestores de activos, los cuales operan bajo niveles de supervisión y requisitos de transparencia inferiores a los exigidos a la banca tradicional.

Para reducir estos riesgos, Macklem abogó por una mayor diversificación de las inversiones internacionales y por profundizar las relaciones comerciales entre países, especialmente en un contexto en el que Estados Unidos parece adoptar una posición más distante respecto al comercio global.

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